La verdad sobre el caso Zabalza, pendiente cuatro décadas después

Idoia Zabalza, hermana de Mikel Zabalza, ha reiterado que, a 40 años del fallecimiento de su hermano, la familia sigue exigiendo que se aclare la verdad y se haga justicia. En declaraciones a este medio, la mujer manifestó que, pese a la esperanza de conocer los hechos, desconfiaba de que las autoridades públicas desclasifiquen los documentos relacionados con el caso, tema que ha sido objeto de debate en el Congreso durante esta semana.

En 1985, el País Vasco vivía un periodo de alta tensión política y militar. ETA intensificó sus ataques y la llamada “guerra sucia” se encontraba en pleno apogeo. El 26 de noviembre de ese año, la Guardia Civil detuvo a Mikel Zabalza, conductor de autobús de 32 años, junto a su pareja, Idoia Aierbe, y a otros familiares, en el barrio de Altza (Donostia). Los detenidos fueron trasladados al cuartel de Intxaurrondo, donde permanecieron incomunicados bajo la aplicación de la Ley Antiterrorista. Cuando la madre de Mikel, Garbiñe Garate, solicitó información sobre su hijo, recibió una respuesta despectiva del guardia de turno: “Pregunte por su hijo en objetos perdidos”.

La muerte de Mikel Zabalza y la falta de esclarecimiento

El 15 de diciembre, veinte días después de su detención, el cuerpo sin vida de Zabalza fue encontrado flotando en el río Bidasoa, tras una intensa búsqueda realizada por buzos de la Cruz Roja. Desde entonces, la familia ha sostenido que desconocen las circunstancias exactas de la muerte y que no se ha revelado la verdad.

Desde el inicio, surgieron hipótesis que apuntaban a la tortura como causa del fallecimiento. Testimonios de personas detenidas en la misma operación describen técnicas de asfixia, como la aplicación de una bolsa sobre la cabeza o la inmersión en una bañera. Sin embargo, los intentos de esclarecer los hechos han fracasado. En 2010, la Audiencia Provincial de Gipuzkoa archivó el caso sin que se imputara a ningún responsable, pese a que Zabalza había nacido en Orbaizeta (Navarra) y no tenía vínculos con ETA.

“En aquellos tiempos podía pasarle a cualquier familia vasca inocente. Lo excepcional es que no hubiera más muertes como la de mi hermano. Nosotros éramos una familia normal y corriente, pero eso es irrelevante”, recordó Idoia Zabalza, que entonces tenía 25 años.

Garbiñe Garate, madre de Mikel, afirmó: “La Guardia Civil me lo llevó vivo y muerto me lo devolvió. Esa es la única verdad”. Esta frase quedó registrada en el documental “Non dago Mikel?” (“¿Dónde está Mikel?”), proyectado en el Festival de Cine de San Sebastián en 2020. Un año después, el diario Público publicó una grabación en la que el exjefe de operaciones del CESID, Juan Alberto Perote, y el capitán de la Guardia Civil, Pedro Gómez Nieto, hablaban del caso. Perote describió la situación como “muy fea” y Gómez Nieto insinuó que “se les había ido la mano en el interrogatorio”.

Los gobiernos vasco y navarro han reconocido a Zabalza como víctima de violencia policial. En 2020, el Ayuntamiento de San Sebastián organizó un homenaje que reunió a diversos partidos, incluidos el PSE-EE y el PP. Un informe del Ejecutivo vasco concluyó que la muerte de Zabalza fue “violenta y de etiología médico-legal homicida”. En 2021, Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP Gregorio Ordóñez, escribió en El Correo que era necesario “clarificar la verdad sobre la muerte de Mikel Zabalza y hacer justicia”.

Aunque la familia sigue demandando la publicación de los documentos clasificados, estos permanecen bajo la Ley de Secretos Oficiales, vigente desde 1968. Esta semana, el PNV y Bildu reiteraron su petición al Gobierno de Pedro Sánchez para su desclasificación. Maribel Vaquero, portavoz del PNV en la Cámara Baja, señaló que “aún hay muchas zonas oscuras” y acusó al Ejecutivo de incumplir la promesa hecha en 2022 de reformar la ley de secretos oficiales.

Jon Iñarritu, diputado de Bildu, reprochó a Sánchez que contribuía al “silencio oficial, a las mentiras y a la impunidad” del caso y le exigió la divulgación de toda la documentación relacionada. Sánchez, en su defensa, manifestó su respeto y solidaridad con la familia y recordó la reforma de la ley de secretos oficiales presentada en 2022, confiando en conseguir la mayoría parlamentaria necesaria para aprobarla.

El PNV sostiene que el Consejo de Ministros podría desclasificar la información sin esperar a una reforma legislativa, mientras que la izquierda abertzale insiste en que la decisión depende únicamente de la voluntad del Gobierno. Idoia Zabalza sospecha que “existe información secreta en algún archivo” y afirma que el acceso a esos papeles aclararía la actuación de la Guardia Civil. La familia ha solicitado a la Fiscalía y al Ministerio del Interior que investiguen, pero hasta la fecha no ha habido avances.

Mientras tanto, organizaciones sociales que preservan la memoria de Zabalza han organizado actos conmemorativos en municipios del País Vasco y Navarra. Un autobús similar al que conducía Mikel en los años 80, convertido en exposición itinerante, recorre la región para dar a conocer su historia. “Tenemos que seguir adelante, mantener viva la llama y no dejar que el recuerdo caiga en el olvido”, concluyó Idoia Zabalza.

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