La política irrumpe en los escenarios de China: Pekín paraliza actuaciones de artistas japoneses en plena escalada diplomática

La cantante japonesa Maki Otsuki, de 52 años, fue interrumpida abruptamente mientras interpretaba “Memories”, una de las canciones más emblemáticas del anime *One Piece*, en un concierto celebrado el pasado viernes en el Bandai Namco Carnival de Shanghái. A medida que la audiencia coreaba el estribillo, las luces se apagaron y la música se detuvo. Tras unos segundos de silencio, la organización del evento anunció por megafonía en mandarín la cancelación del espectáculo, y Otsuki abandonó el escenario en compañía de dos representantes.

El contexto político que alimenta la ola de cancelaciones

El incidente se produce en el marco de un endurecimiento de las relaciones entre Japón y China, desencadenado por las declaraciones de la primera ministra japonesa, la ultraconservadora Sanae Takaichi. En una respuesta parlamentaria el 7 de noviembre, Takaichi advirtió que un posible ataque militar chino contra Taiwán constituiría “una amenaza existencial” para Japón, lo que justificaría la movilización de las Fuerzas de Autodefensa. Dicha postura representa un alejamiento de la tradicional “ambigüedad estratégica” de Tokio y ha provocado una respuesta enérgica de Pekín.

China considera a Taiwán una parte inalienable de su territorio y ha dejado clara su disposición a usar la fuerza para lograr la reunificación. En los últimos días, el gobierno chino ha tomado una serie de medidas económicas y diplomáticas contra Japón, entre ellas:

  • Instar a sus ciudadanos a evitar viajar o estudiar en Japón, lo que ha llevado a la cancelación de 12 rutas aéreas bajo el argumento de “baja demanda”.
  • Bloquear la importación de pescados y mariscos japoneses.
  • Congelar varios canales de diálogo oficial y suspender el estreno de al menos cuatro películas japonesas.
  • Interrumpir programas de intercambio escolar.

Estas tensiones se han trasladado al ámbito cultural. Además del concierto de Otsuki, la famosa cantante de J‑Pop Ayumi Hamasaki vio cancelado su show programado para el día siguiente, también en Shanghái. En un mensaje publicado en Instagram, Hamasaki expresó su sorpresa y lamentó no poder encontrarse con los más de 14 000 seguidores que habían viajado al evento. A pesar de la cancelación, la artista decidió ofrecer un concierto “de la primera canción a la última” en un escenario vacío, como muestra de gratitud hacia el personal local y los seguidores que la esperaban.

Otros artistas japoneses han sufrido cancelaciones de último momento en China. Entre los casos más destacados se encuentran:

  • El jazzista Yoshio Suzuki, quien fue interrumpido durante la prueba de sonido en Pekín por policías uniformados de civil.
  • La cantante Kokia, cuya actuación también fue suspendida mientras sus seguidores aguardaban la apertura de las puertas del recinto.

Fuentes de la industria musical confirmaron a EL PAÍS que las salas de conciertos en todo el país han recibido instrucciones para no promocionar futuros eventos con artistas japoneses, y advierten que los conciertos ya programados podrían ser cancelados sin previo aviso.

En las redes sociales chinas, usuarios de Xiaohongshu y Weibo describen estos hechos como “berrinches” y lamentan que, en última instancia, sean los ciudadanos comunes quienes paguen las consecuencias de la disputa política entre ambos países.

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