El sorprendente poder que siempre está de la mano

En febrero de 1938, en pleno auge de la Guerra Civil española, nació una niña que la familia apodó “Choneta”. Su llegada al mundo estuvo rodeada de un misterio que combinaba elementos teológicos y policiales: el padre estaba oculto en un armario de doble fondo en la planta superior de la casa, mientras que la madre, considerada una santa por la comunidad, quedó embarazada de manera inesperada.
Una infancia marcada por la guerra y la imaginación
Durante la ocupación de la vivienda por el ejército rojo, las habitaciones del nivel inferior fueron requisadas y transformadas en oficinas militares. Cada tarde, a las siete, los oficiales cerraban esos despachos y desaparecían, momento en el que el padre emergía de su escondite para tocar el violín. La niña no pudo ser bautizada inmediatamente porque la iglesia del pueblo había sido convertida en bar, la capilla del sagrario en sala de billar y la pila bautismal en depósito de gaseosas. Fue finalmente bautizada en Villarreal al concluir el conflicto.
Choneta creció como una niña muy querida y, según recuerda su hermano mayor, se convirtió en “un juguete del que su madre le hacía responsable”. El narrador, tras sufrir una caída que lo dejó en coma siete días, contaba a sus compañeros de escuela historias de monstruos fantásticos que supuestamente lo protegían. Estas narraciones servían para reemplazar los enfrentamientos con otros niños por cuentos de terror, llegando a relatar a su jefe de filas, Camilo, la presencia de un monstruo infernal con piernas de cabra que lucharía a su lado.
Al escuchar una de estas historias, Choneta solía llorar, lo que provocaba la reprimenda de su hermano: “Deja los cuentos imaginarios y empieza a repartir leña”. Años después, la vida de Choneta transcurrió en la sombra del olvido; sus últimos años los pasó sin memoria, reconociendo a su hermano solo a través de fotografías de la infancia en las que él la llevaba de la mano a la escuela.
Recientemente, la familia ha anunciado el fallecimiento de Choneta, quien había vivido sus últimos años alejada de los recuerdos, pero permaneciendo presente en las imágenes que atestiguan su vínculo fraternal.
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