La catedral de Burgos expone las polémicas puertas diseñadas por Antonio López antes de su instalación

El octogésimo aniversario de la catedral de Burgos, celebrado en 2021, desencadenó un intenso debate que sigue abierto a cinco años y que amenaza con prolongarse. En aquel momento, el arzobispo Mario Iceta anunció que había encargado al artista Antonio López la creación de tres nuevas puertas de bronce para el templo, con un presupuesto de 1,2 millones de euros. El proyecto contempla un conjunto escultórico formado por un portón central y dos laterales, en los que aparecen los rostros de Dios, la Virgen María y Jesucristo.
Las nuevas puertas deben sustituir a los actuales accesos de madera de olmo, que llevan en funcionamiento desde hace más de dos siglos. El contrato incluye la elaboración de los tres portones, su fundición en bronce y la posterior instalación, aunque la polémica surgida entre colectivos patrimonialistas y entidades culturales ha llevado a que la obra se exhiba temporalmente dentro de la catedral antes de su colocación definitiva.
Controversia y respuestas institucionales
El Cabildo de la catedral ha anunciado que, mientras tanto, se realizará un estudio de impacto patrimonial que será revisado por autoridades civiles, eclesiásticas y por la sociedad civil. El objetivo es obtener un dictamen que permita decidir el futuro de las puertas y, de ser necesario, trasladarlas al museo catedralicio para su exposición.
Antonio López, originario de La Mancha, ha tratado de mantenerse al margen de la polémica, pero ha aceptado defender el conjunto escultórico durante la ceremonia de inauguración. En sus propias palabras, “si la obra es buena, el lugar importa poco; si no lo es, tampoco”. El artista describió su propuesta como una fusión entre “lo cotidiano”, representado en las dos puertas laterales, y “lo sobrenatural”, plasmado en el relieve de Dios en la hoja central.
Desde la esfera eclesiástica se han esgrimido varios argumentos a favor de la sustitución. El arzobispo Iceta calificó de “escaso valor artístico” a las puertas actuales, que fueron instaladas en 1790 como sustituto de las originales góticas, con un costo de 3 918 reales y 25 maravedíes. El proyecto actual está financiado en un 87 % por el Cabildo y en un 13 % por la aportación de unos 50 empresarios privados. Se ha asegurado que, una vez retiradas, las puertas de madera serán conservadas en otro espacio de la catedral.
Las autoridades eclesiásticas también han subrayado el potencial económico del cambio, al atraer a visitantes interesados en la obra del renombrado artista y al permitir la contemplación gratuita de las puertas desde la Plaza de Santa María.
Sin embargo, la iniciativa ha encontrado una fuerte oposición. La plataforma ciudadana “Puertas No”, que reunió más de 80 000 firmas contra el proyecto, ha celebrado que la instalación aún no se haya llevado a cabo. En su comunicado reciente, la plataforma agradece el posicionamiento de la Junta de Castilla y León, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ICOMOS y el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que, según ellos, “no permitieron la colocación por criterios legales y de sentido común”.
Los críticos denuncian que el Cabildo se escuda en el prestigio del artista para justificar la sustitución de un elemento patrimonial protegido. Señalan que representar a Dios, Jesucristo y la Virgen en los portones resulta improcedente y desentonado con la delicada imaginería gótica de la fachada. “La propuesta es poco respetuosa con la estética de la catedral y no dialoga con su dimensión espiritual”, afirman.
Además, se ha cuestionado el uso de los recursos. Según los detractores, los 1,2 millones de euros podrían haberse destinado al mantenimiento y restauración de las puertas existentes, así como a la conservación de cubiertas y bóvedas de otras iglesias de la provincia que presentan graves deterioros.
El arzobispo Iceta ha reiterado la necesidad de que los burgaleses y los visitantes puedan “verlas con sus propios ojos”, asegurando que el objetivo es ubicarlas en el sitio para el que fueron concebidas, tras un proceso de consenso y diálogo con los agentes involucrados. El vicario general, Carlos Izquierdo, ha detallado que el estudio de impacto será elaborado por expertos en arte, arquitectura, teología e historia, y que sus resultados serán presentados a la UNESCO y a la Junta de Castilla y León.
El embajador de la UNESCO en España, Juan Andrés Perelló, advirtió en 2021 que la sustitución de las puertas podría comprometer la condición de la catedral como Patrimonio de la Humanidad. Por su parte, Miguel Ángel Cajigal, miembro de ICOMOS y reconocido historiador del arte, ha criticado la iniciativa, argumentando que “las puertas no poseen los elementos artísticos propios de una puerta monumental gótica y distorsionan la valoración de la fachada”. Cajigal ha comparado la situación con la idea de colocar una obra contemporánea en el Patio de los Leones de la Alhambra, señalando el riesgo de dañar la integridad del conjunto histórico.
Antonio López ha defendido su encargo, recordando que desde la antigüedad los artistas han dependido de comisiones religiosas, pero también ha reconocido que “la realidad actual es distinta para un pintor figurativo como yo”.

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