El sector contiene la respiración ante el brote de peste porcina: Esperamos lo mejor, pero nos preparamos para lo peor

El brote de peste porcina africana (PPA) detectado por las autoridades en el Parque Natural de Collserola, en Barcelona, ha puesto al sector porcino español en máxima alerta. Hasta el momento se han confirmado nueve casos en jabalíes silvestres y, aunque el virus no afecta a los seres humanos, resulta extremadamente mortal para los cerdos, lo que representa un punto de inflexión para un país que llevaba tres décadas libre de la enfermedad.
Impacto sanitario y comercial
Desde el punto de vista sanitario, el objetivo prioritario es evitar que la infección se propague fuera del perímetro de 20 kilómetros que las autoridades han delimitado alrededor del foco. En ese radio se encuentran 39 granjas de cerdos, todas ellas que, según los análisis realizados hasta la fecha, siguen libres del virus.
En el plano comercial, el escenario más favorable sería que las negociaciones del Gobierno con los países que han impuesto vetos a la carne española logren un acuerdo basado en la regionalización, medida que permite la comercialización de productos procedentes de zonas no afectadas. Mientras tanto, los mercados ya están sintiendo el primer impacto: la lonja de referencia en España, Mercalide, registró el lunes una caída de 10 céntimos por kilo, la mayor variación desde la llegada del euro. Las fluctuaciones habituales no superan los seis céntimos semanales.
«Es muy grave. Ya estábamos en un periodo de baja de precios por el dumping de China, pero esto supone un cambio de rumbo claro», señaló Jaume Bernis, ganadero con más de 40 años de experiencia en Alcarràs (Lleida) y miembro de la Comisión Ejecutiva de COAG.
España sigue siendo una potencia mundial en el sector porcino, líder europeo en producción y exportación, con ventas a más de 100 países que en 2024 alcanzaron los 8 800 millones de euros. De esa cifra, aproximadamente 5 000 millones se destinan a mercados comunitarios, donde la regionalización permite mantener el flujo comercial, mientras que los 3 700 millones restantes se dirigen a terceros países, que son los más vulnerables a los bloqueos.
Países con restricciones
- Estados miembros de la UE que ya han prohibido la entrada de productos procedentes de la zona de riesgo: Alemania, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Estonia, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa y Rumanía.
- Mercados extracomunitarios con bloqueos significativos: México, Brasil y Japón, que representan alrededor de 1 000 millones de euros en ventas.
- Otros destinos que, aunque aún no han emitido veto definitivo, mantienen la entrada suspendida a la espera de mayor información: Corea del Sur y varios países de la Commonwealth.
El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha anunciado que se está trabajando a marchas forzadas para garantizar el acceso a la mayor cantidad de mercados posible y que se seguirá defendiendo la aplicación de la regionalización. En este sentido, destaca la importancia de Japón, principal importador de cerdo ibérico, y de México, donde la demanda de productos elaborados está en auge.
China, que absorbe más del 40 % de las exportaciones de porcino español fuera de la UE, mantendrá sus importaciones salvo los productos procedentes de la provincia de Barcelona, donde se detectó el virus. El acuerdo firmado hace tres semanas durante la visita de los Reyes a Pekín permitirá que el mercado chino siga abierto al resto de la producción española.
El Reino Unido también aplicará la regionalización, tras haber suspendido sus importaciones desde la detección del brote el pasado viernes.
Ante la incertidumbre, los representantes del sector están preparando una ofensiva diplomática y comercial para convencer a los países que aún no han adoptado la regionalización. «Vamos a buscar recolocaciones, pero no al mismo precio», admitió Miguel Ángel Higueras, director de la Asociación de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor). «Si el problema persiste, será necesario reducir la producción».
El camino hacia la declaración de libre de PPA en España exige al menos 12 meses sin casos positivos. Jesús Pérez, director de la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici), resume la situación: «Esperamos lo mejor, pero nos preparamos para lo peor». La industria, apoyada por la experiencia acumulada desde los brotes de 1994 y de finales de los noventa, confía en que la rápida respuesta de las autoridades y los protocolos de bioseguridad permitirán superar este desafío, aunque reconoce que los próximos meses serán críticos para el sector.

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