La detención de Mogherini, un nuevo golpe a la credibilidad de la UE en su momento más frágil

La Fiscalía Europea ha iniciado una investigación por presunto fraude en la gestión de fondos comunitarios destinados a la formación de jóvenes diplomáticos. La investigación ha derivado en la detención y el interrogatorio de Federica Mogherini, exjefa de la diplomacia europea, que se encontraba bajo custodia policial en Bruselas.
Este anuncio coincide con la fase final de las negociaciones en la capital belga de una directiva europea que pretende reforzar la lucha contra la corrupción, proyecto que se ha venido gestando desde 2023. La coincidencia ha despertado una fuerte polémica en una Bruselas que ya ha sido sacudida en los últimos años por varios escándalos institucionales.
Nueva directiva europea contra la corrupción
El Consejo y el Parlamento Europeo acordaron este martes un texto de compromiso que, por primera vez, armoniza a nivel comunitario las definiciones de los delitos de corrupción y establece sanciones mínimas obligatorias, así como normas para una investigación y un enjuiciamiento más eficaces. Sin embargo, algunos grupos políticos consideran que la iniciativa no aborda suficientemente la falta de transparencia de los funcionarios europeos.
Reacciones políticas
El eurodiputado de Vox, Jorge Buxé, celebró el operativo policial en las dependencias del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y en la sede del Colegio de Europa en Brujas, describiendo a Bruselas como una “ciénaga de corrupción” y prometiendo “sacar todos los casos de corrupción”.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zakharova, acusó a la UE de canalizar “millones de euros al día” a través de conductos corruptos hacia Ucrania, mientras criticaba la supuesta “alección” de Bruselas a otros países.
El análisis de expertos en desinformación señala que el Kremlin ha aprovechado la situación para difundir narrativas que señalan “disfunciones” en las instituciones europeas, con el objetivo de polarizar y debilitar a la Unión.
Alberto Alemanno, fundador de la organización The Good Lobby, declaró que la UE necesita un organismo de supervisión específico, más allá de la Fiscalía Europea, para garantizar una rendición de cuentas real.
Manon Aubry, copresidenta del grupo de Izquierda en el Parlamento Europeo, reclamó “con urgencia un organismo ético con más garra” que detenga la corrupción en su origen.
Mariusz Kański, eurodiputado del grupo ECR, criticó la directiva señalando que “los funcionarios de la UE siguen exentos de las obligaciones de transparencia más básicas”, especialmente después de los casos Qatargate y las recientes acusaciones contra el excomisario de Justicia Didier Reynders.
Escándalos recientes en Bruselas
- Qatargate: Desde su aparición el 9 de diciembre de 2022, el caso ha implicado a varios eurodiputados y exfuncionarios, entre ellos la entonces vicepresidenta de la Eurocámara, Eva Kaili, y el italiano Pier Antonio Panzeri, director de la ONG Fight Impunity, donde figuraba Mogherini como miembro del consejo honorífico.
- Uber Files (2022): Documentos revelaron prácticas agresivas de la plataforma de transporte para influir en la legislación europea, afectando también a la Eurocámara.
- Operación contra Huawei (marzo 2023): La policía belga registró oficinas del gigante tecnológico chino en Bruselas y detuvo a varios de sus lobistas bajo sospecha de “corrupción activa en el Parlamento Europeo”.
- Denuncia a Didier Reynders (noviembre 2023): El excomisario de Justicia fue imputado por presunto blanqueo de dinero.
En medio de esta serie de casos, la UE enfrenta una creciente presión de la extrema derecha, que utiliza los escándalos como arma política para atacar a la Unión y a sus líderes, incluida la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, a quien se le acusa de falta de transparencia en la compra de vacunas Pfizer durante la pandemia.

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