Trump hace del Mundial un arma política que agita ante sus adversarios

En el contexto del Mundial de fútbol 2026, la relación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la FIFA se ha vuelto nuevamente foco de controversia. Tras la reunión en la Oficina Oval entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se anunció que EE. UU. otorgará visas prioritarias a los aficionados que viajen al torneo. Sin embargo, el mandatario republicano utilizó la ocasión para lanzar advertencias sobre la posible reubicación de partidos programados en ciudades de tendencia demócrata, citando “cuestiones de seguridad”.

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Tensión entre EE. UU. y la FIFA por el Mundial 2026

Trump recordó que, en ocasiones anteriores, había sugerido trasladar encuentros de Boston, Los Ángeles y San Francisco a otras localidades por razones de seguridad. Estas tres ciudades están previstas para albergar entre seis y ocho partidos cada una, y los boletos ya están en preventa. La logística de mover partidos a última hora sería compleja, pero el presidente ha dejado clara su disposición a ejercer presión sobre la FIFA mientras la organización no descarte oficialmente la posibilidad de cambios.

Infantino respondió evasivamente a la pregunta de Trump, enfatizando que la prioridad es garantizar un Mundial seguro y que el Gobierno estadounidense tiene un papel fundamental en esa tarea. Aun así, la cercanía entre ambos líderes y la dificultad logística de mover sedes no elimina por completo la incertidumbre.

Ciudades estadounidenses que podrían verse afectadas

  • Boston, Massachusetts
  • Los Ángeles, California
  • San Francisco, California
  • Seattle, Washington (ciudad donde recientemente se eligió a una alcaldesa autodenominada socialista)

En el plano interno, el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, también ha entrado en la discusión. El demócrata, aficionado al fútbol, propuso que la FIFA modifique su modelo de venta de entradas, introduciendo precios dinámicos vinculados a la demanda y reservando un porcentaje de boletos a precios asequibles para los residentes de la ciudad. Mamdani busca garantizar que los neoyorquinos puedan asistir a los partidos sin que el costo sea una barrera.

En el ámbito internacional, el torneo será coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá. Mientras México y Canadá contarán con 13 partidos cada uno, EE. UU. será la sede principal con 78 encuentros. Hasta el momento, Trump no ha amenazado con quitar partidos a sus vecinos, pero la visita de la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, al sorteo que se celebrará en Washington el 5 de diciembre, podría marcar la primera reunión bilateral entre ambos líderes en el marco del evento.

Los aficionados mexicanos ya especulan sobre la posible inclusión de Irán en el Grupo A, encabezado por México, como una forma de evitar que el equipo tenga que viajar a EE. UU., dado el actual veto de viajes impuesto por el gobierno estadounidense.

La cuestión de las visas ha sido un punto delicado para la FIFA en torneos anteriores, como Qatar 2022 y Rusia 2018, donde se otorgó el derecho automático de ingreso a los visitantes. En el caso de EE. UU., el gobierno insiste en mantener controles estrictos, argumentando que el país es un destino migratorio atractivo que no se puede abrir sin filtros.

La medida de visas prioritarias para los aficionados que adquieran entradas representa un compromiso intermedio: permitirá acortar los tiempos de espera—en algunos casos hasta 11 meses, como ocurre con Colombia—sin sacrificar los requisitos de seguridad que la administración Trump ha reforzado en los últimos meses.

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