Telegram y la IA multiplican la violencia digital contra mujeres anónimas en España: ¿Alguno me presta a su novia para pajearme?

Un estudio reciente de la socióloga Silvia Semenzin, experta en violencia digital de género en la organización sin ánimo de lucro AI Forensics, ha revelado la proliferación de grupos y canales en Telegram donde se comparte material sexual no consensuado de mujeres, tanto famosas como corrientes. Los investigadores accedieron a 16 comunidades de usuarios en España e Italia, documentando mensajes que solicitan “pajabro para tributo”, “prestarnos a su novia para humillarla y pajearnos” o “desnudarlas”, entre otros.

Telegram, refugio de la violencia digital y la IA
Según el informe, la violencia digital contra mujeres se ejerce con frecuencia en estos espacios, donde los participantes buscan masturbación mediante fotos reales, o, en su ausencia, mediante imágenes generadas por inteligencia artificial (IA). La investigación muestra que, aunque la plataforma de mensajería no modera estos contenidos, sí monetiza a través de suscripciones y pagos con criptomonedas, lo que facilita la circulación de material ilícito.
Los grupos analizados incluyen una variedad de actividades: desde tutoriales para crear videos con IA hasta instrucciones para ocultar cámaras y grabar a la víctima mientras duerme. También se reportaron casos de creación de audios sintéticos a partir de la voz de influencers, y de intercambio de “tributos”, definidos como eyaculación no consentida sobre la imagen de alguien.
Semenzin señala que la mayoría de los usuarios provienen de un amplio rango etario, con una media aproximada de 25 años, aunque también se registraron menores de edad que compartían fotos de compañeras de clase y de otras menores. “No existe una única franja de edad; el fenómeno atraviesa generaciones”, afirmó la investigadora.
Los grupos operan bajo normas internas que, a menudo, no se cumplen. Un mensaje típico advierte: “Esta noche se hace limpieza; quien no aporte esta semana quedará fuera”. A pesar de estas reglas, los investigadores lograron permanecer dentro de los canales y observar la dinámica de abuso.
El informe también destaca la evolución tecnológica: mientras en 2019 los grupos italianos ya utilizaban bots para crear deepfakes, hoy se comparten “prompts” para generar imágenes y audios con herramientas gratuitas como Gemini o Grok. Esta facilidad ha ampliado la capacidad de perpetrar violencia digital, pues ya no se necesita poseer fotografías reales de la víctima.
Telegram se posiciona en un punto intermedio entre la web oscura y las plataformas convencionales. Su estructura permite la creación de subcanales y la suscripción a contenidos mediante pagos anónimos, lo que la convierte en un punto de conexión estratégico para la difusión de material no consentido.
Los investigadores reportaron los grupos a Telegram, pero la plataforma no ha tomado medidas. Intentos de contactar a la compañía para obtener una respuesta han sido infructuosos.
Este estudio ofrece una visión parcial pero alarmante de la magnitud del problema en España, donde la falta de regulaciones y la relativa facilidad para acceder a los contenidos hacen de Telegram un refugio para la violencia digital contra las mujeres.

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