Lo que nadie te contó sobre la batalla de Indra

La isla de Yeonpyeong, territorio soberano de Corea del Sur situada a escasos kilómetros de la costa norcoreana, fue escenario de una de las escaramuzas más tensas de la península coreana. El 23 de noviembre de 2010, mientras unidades del Ejército surcoreano realizaban ejercicios militares en las aguas cercanas, el Norte interpretó la maniobra como una amenaza directa y, a las 14:34 hora local, lanzó un ataque de artillería contra la isla.

Los primeros proyectiles cayeron al mar, pero la mayoría impactó la zona, provocando la muerte de cuatro personas y dejando a 22 heridos. Trece minutos después, el ejército surcoreano respondió con una contraofensiva de 50 disparos efectuados por el cañón autopropulsado K9, capaz de disparar distintos tipos de proyectiles en ráfaga y diseñado para operar en entornos exigentes.
Acuerdo entre Hanwha e Indra para la producción del cañón K9 en España
Tras el éxito del K9 en el conflicto de Yeonpyeong, la compañía coreana Hanwha, que exporta el sistema a varios países, firmó un convenio vinculante con el grupo español Indra para fabricar la pieza en territorio europeo. El presidente y director general de Hanwha declaró que la colaboración “construye sobre la plataforma de artillería más fiable del mundo, combinando nuestra experiencia con la fortaleza industrial de Indra para ofrecer una solución orientada al futuro a las Fuerzas Armadas españolas”.
La producción del K9 se establecerá en la planta industrial “El Tallerón”, ubicada en el puerto de Gijón, con salida al mar Cantábrico. La instalación, que comenzó sus actividades a finales de la década de 1960, fue adquirida por Indra el pasado verano a Duro Felguera por tres millones y medio de euros. Indra, con un 28 % de participación pública a través de la SEPI, planea una inversión significativa para adaptar la fábrica a la nueva línea de defensa, manteniendo el empleo existente y convirtiéndola en un eje de la industria de defensa española.
El acuerdo fue formalizado por Ángel Escribano, entonces presidente de Indra, apenas una semana antes de su dimisión tras una serie de tensiones internas en la empresa. Su sucesor, Ángel Simón, asumió la presidencia en un contexto de reestructuración del grupo, que incluye la reciente adquisición de la planta gijonesa y la ampliación de su cartera en el sector de tecnologías de la información y defensa.
El origen de Indra se remonta a la década de 1990, cuando el ejecutivo Javier Monzón lideró la fusión de la empresa pública de tecnologías de la información Inisel y la compañía de electrónica Ceselsa, creando lo que hoy es uno de los conglomerados estratégicos más relevantes de España. Desde entonces, Indra ha experimentado varios cambios de liderazgo y ha enfrentado presiones políticas y económicas, consolidándose como un actor clave en la industria de defensa y TI a nivel nacional e internacional.

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