El mayor estudio sobre el hígado alerta de los estragos silenciosos de la mala dieta y el alcohol: Nunca me había dolido nada

El mayor estudio sobre el hígado alerta de los estragos silenciosos de la mala dieta y el alcohol: Nunca me había dolido

Una mañana, mientras paseaba por la plaza Vella de Terrassa, la vida de Josep María Martínez dio un vuelco inesperado. «Me desperté en el hospital sin reconocer a nadie, ni siquiera a mi marido o a mi hijo», recuerda. Tenía 49 años, medía 1,70 m y pesaba 115 kg, y aunque sabía que tenía sobrepeso, nunca había sospechado que su salud estaba en grave riesgo. Un diagnóstico de cirrosis hepática confirmó sus temores: el hígado había acumulado tantas cicatrices que ya no podía filtrar eficazmente las toxinas, y algunas de ellas habían llegado al cerebro, provocando su colapso.

Un trasplante de hígado le salvó la vida. Hoy, a los 60 años, Martínez practica senderismo y corre regularmente. «Me siento en plena forma», afirma, sorprendido al recordar que nunca había experimentado síntomas graves antes del colapso. Actualmente preside la Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos de Cataluña y es vicepresidente de la federación nacional que agrupa a estas entidades autonómicas.

El estudio LiverScreen y sus hallazgos

El caso de Martínez ilustra una realidad poco conocida: la alta prevalencia de fibrosis hepática en la población adulta. El proyecto LiverScreen, el mayor estudio europeo sobre la enfermedad, ha reclutado a 30 000 participantes en nueve países (Alemania, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, España, Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido). Los resultados preliminares indican que el 1,6 % de las personas mayores de 40 años —aproximadamente 60 de cada 10 000— padecen fibrosis hepática sin saberlo.

La fibrosis se produce cuando el hígado pierde la capacidad de reparar los daños provocados por factores de riesgo como la dieta poco saludable, el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo, la obesidad, la diabetes o la hipertensión. Estas lesiones se convierten en cicatrices que obstaculizan la función hepática y pueden evolucionar hacia cirrosis y cáncer de hígado, enfermedades asociadas a una elevada mortalidad. En España, alrededor de 12 000 personas fallecen cada año por patologías hepáticas.

Rafael Bañares, catedrático de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), destaca la importancia del estudio: «Revela una prevalencia mucho mayor de la que conocíamos y, lo que es fundamental, permite detectar a los pacientes antes de que aparezcan los síntomas, en el ámbito de la atención primaria. Así podemos intervenir a tiempo y evitar hospitalizaciones, pronósticos desfavorables y tratamientos complejos».

Puntos Clave
  • Caso de Josep María Martínez: cirrosis silenciosa detectada a los 49 años, trasplante de hígado

Los resultados completos se publicarán pronto en una revista científica de alto impacto y ya se han presentado en el último congreso de la AEEH, celebrado en Madrid. Pere Ginés, investigador principal y consultor senior en hepatología del Hospital Clínic de Barcelona, subraya el valor del diagnóstico precoz: «La enfermedad hepática progresa lentamente, a veces durante 25 o 30 años. Los pacientes no acuden al médico porque no sienten síntomas y los análisis habituales a menudo no la detectan. Con el nuevo enfoque podemos identificarla en fases iniciales, determinar su causa y prevenir su evolución hacia cirrosis o cáncer».

Rosario Hernández, médico de familia del centro de salud La Marina en Barcelona, explica cómo se lleva a cabo la detección en atención primaria: «Proponemos a los pacientes mayores de 40 años que ya han realizado análisis de sangre participar en el estudio. Utilizamos una ecuación que combina edad, sexo y los resultados de glucosa, plaquetas y tres enzimas hepáticas (AST, ALT y GGT). Esta fórmula, conocida como Risk Score, es mucho más fiable para indicar fibrosis que las transaminasas aisladas».

Cuando el Risk Score sugiere riesgo de fibrosis, los pacientes son derivados a una prueba no invasiva llamada elastografía de transmisión, comercialmente conocida como FibroScan. Este examen, similar a una ecografía, mide la rigidez del hígado causada por las cicatrices.

«Hemos detectado fibrosis en pacientes que, a simple vista, no mostraban ningún factor de riesgo evidente», comenta Hernández, quien también forma parte del grupo de estudio de hígado graso metabólico de la Sociedad Catalana de Medicina de Familia y Comunitaria (CAMFiC). «Por eso es crucial el trabajo desde primaria: permite un diagnóstico precoz que de otro modo pasaríamos por alto».

La fibrosis se clasifica en una escala que va de F0 (ausencia de cicatrices) a F4 (cirrosis consolidada). Los estadios F1, F2 y F3 se consideran leves, moderados y avanzados, respectivamente, y son el objetivo de intervención del programa LiverScreen para evitar que los pacientes lleguen al estadio F4.

El proyecto nació hace una década, durante un congreso europeo de hepatología celebrado en Barcelona. «Un grupo de investigadores europeos nos reunimos para crear una herramienta que permitiera el diagnóstico precoz de la enfermedad hepática crónica en su fase silente», recuerda Ginés. Tras la pandemia y varios reencauzamientos, LiverScreen se ha consolidado como una realidad con más de 30 000 participantes, ofreciendo una visión representativa de la diversidad europea.

El presidente de la AEEH, Rafael Bañares, insiste en que la atención primaria debe ser protagonista en la detección temprana de las enfermedades hepáticas: «Todos acudimos al médico de familia para controlar el corazón, la presión o la diabetes, pero el hígado suele quedar fuera de la agenda. Incorporar la evaluación hepática en la consulta de atención primaria es esencial para reducir la carga social y sanitaria de la cirrosis y el cáncer hepático».

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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