El Ayuntamiento de Madrid choca con sus técnicos por el uso de caucho en los parques

El Ayuntamiento de Madrid choca con sus técnicos por el uso de caucho en los parques

El caucho se ha convertido en la opción preferida para recubrir superficies infantiles en parques de todo el mundo, gracias a su textura blanda, que disminuye el riesgo de lesiones, y a su uniformidad, que favorece el juego. Sin embargo, su expansión ha generado un intenso debate, especialmente en la capital española, donde la instalación de este material ha sido objeto de controversia.

En el parque José María Íñigo, ubicado en el distrito de Fuencarral‑El Pardo, la asociación vecinal La Vagua es Nuestra denunció que el suelo de arena del recinto presenta problemas de higiene y de mantenimiento, agravados por la presencia constante de una colonia de gatos que utilizan el arenero como baño, lo que representa un riesgo para los niños de entre cero y tres años que frecuentan el espacio.

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Controversia y evaluación técnica

Ante esta situación, La Vagua es Nuestra presentó a finales del año pasado una propuesta al Consejo de Distrito para sustituir la arena por caucho, con el objetivo de eliminar los problemas de suciedad y de deterioro del terreno. El Servicio de Medio Ambiente y Escena Urbana del distrito emitió un informe favorable el 29 de septiembre, calificando la sustitución como técnicamente viable.

No obstante, el concejal presidente del distrito, José Antonio Martínez Páramo, anuló la medida en la sesión plenaria de enero, alegando que la evaluación inicial había omitido un aspecto crucial: la necesidad de un sistema de drenaje adecuado alrededor del caucho, ya que el material es impermeable y, sin drenaje, puede provocar inundaciones y acelerar su deterioro.

Los vecinos solicitaron acceso al informe técnico, que solo fue facilitado tras varias peticiones a través del portal de transparencia. El documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, no solo confirma la falta de drenaje, sino que también advierte sobre la posible toxicidad de los componentes del caucho utilizado en este tipo de pavimentos.

Puntos Clave
  • La asociación

Recomendaciones del CSIC

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  • Limitar la instalación de caucho a colegios y recintos con sistemas de drenaje equipados o amplias zonas verdes adyacentes.
  • Aplicar el principio de precaución, ya que el caucho de colores contiene metales (como zinc) y plastificantes que pueden actuar como disruptores endocrinos, aunque la concentración no sea suficiente para causar efectos directos en la salud.
  • Considerar alternativas naturales, como el corcho, que aunque menos duradero, ofrece una superficie suave y elástica sin los mismos riesgos químicos.

La investigación que sustenta estas recomendaciones es el estudio “Caucho reciclado y superficies recreativas: una nueva mirada a la química de los microplásticos vulcanizados en parques infantiles e instalaciones deportivas”, publicado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 2023. Teresa Moreno, una de sus autoras, explicó que el caucho de colores contiene metales y plastificantes, algunos de los cuales son disruptores endocrinos, pero subrayó que las concentraciones detectadas no alcanzan niveles que produzcan efectos directos en la salud.

La coordinadora del Área Global Vida del CSIC, también involucrada en el estudio, manifestó que la solución de rodear el caucho con vegetación no es suficiente a largo plazo, pues los compuestos eventualmente penetran al suelo. En cambio, propuso el uso de corcho natural como alternativa, reconociendo sus limitaciones en durabilidad.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Madrid ha inaugurado en los últimos meses más de tres parques infantiles con suelos de caucho, incluido uno en el mismo distrito de Fuencarral‑El Pardo. Esta acción ha sido señalada por La Vagua es Nuestra como contradictoria respecto a la postura adoptada en el parque José María Íñigo.

Un portavoz del Área de Urbanismo del Ayuntamiento aclaró que la negativa a instalar caucho en dicho parque no está motivada por las características del material, sino por consideraciones técnicas y presupuestarias. Según la normativa municipal, concretamente el artículo ocho de la Ordenanza de Gestión y Uso Eficiente del Agua, el caucho solo puede instalarse en zonas con sistemas de drenaje adecuados, para evitar la formación de charcos y islas de calor.

Los vecinos de La Vagua es Nuestra sostienen que el estado actual del parque, con su arenero deteriorado y escaso mantenimiento, representa un riesgo potencial tanto para los niños como para los usuarios y la fauna del entorno, y siguen presionando por una solución que garantice la seguridad y la salubridad del espacio.

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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