Armando del Rey, paracaidista, tras perder a sus cuatro amigos: No sé si volveré a saltar, tengo antídotos para seguir viviendo

La película La fiera, dirigida por Salvor Calvo y coproducida por Atresmedia y Mod Producciones, llega a los cines el próximo 6 de febrero. El largometraje narra la historia de un grupo pionero de cinco amigos que vivieron la adrenalina del wingsuit, un deporte en el que se vuela con un traje de alas que permite planear durante varios minutos antes de abrir el paracaídas.
Una saga de amistad, pasión y tragedia
Los protagonistas reales del relato son Manuel Chana, Álvaro Bultó, Darío Barrio, Carlos Suárez y Armando del Rey. De los cinco, sólo Armando del Rey sigue con vida; los demás murieron en accidentes fatales mientras practicaban el salto con traje de alas o en modalidades relacionadas. El productor Fernando Bovaira describió la película como “una obra única en la historia de nuestro cine”, y Armando la califica de “un regalo”.
“Cuando vi la película me sobrecogió… no era casi consciente de todas las vivencias que he pasado, de ese cúmulo de desgracias a mi alrededor… qué aguante… Convivo con ello porque tengo el don de poder archivar las desgracias de mi vida para poder seguir adelante”, comentó Armando del Rey.
El 1 de abril, durante la filmación de La fiera, Carlos Suárez perdió la vida mientras realizaba un salto desde un globo con su traje de alas. Ninguno de los dos paracaídas que llevaba se abrió, lo que provocó la tragedia. En 2014, tras la muerte de Darío Barrio, Armando había dejado de volar durante un año; volvió al wingsuit, pero abandonó para siempre la modalidad conocida como “proximity flying”, que consiste en planear muy cerca de la montaña y sus obstáculos.
“Desde el accidente de Carlos no he vuelto a saltar, y puede que nunca lo haga de nuevo. No creo que todos los de mi grupo se hayan matado, y mucho menos Carlos…”, explicó Armando en una entrevista telefónica. “El 99 % de los accidentes de paracaidismo tiene un culpable: el piloto. En el caso de Carlos, sospecho que pudo haber sufrido una pérdida de conocimiento y no pudo accionar la anilla de reserva”.
El proximidad había cobrado ya varias vidas; nueve años después del fallecimiento de Chana en 2010, el grupo siguió volando pese al dolor. “Después del accidente de Chana fuimos varios a saltar al día siguiente, como si lo necesitáramos”, recordó Armando.
En la película, el actor Miguel Bernardeau interpreta a Armando del Rey. “Se puede vivir sin saltar”, asegura su personaje. Bernardeau añadió: “Hace quince años me parecía imposible, pero la vida está hecha de ciclos. Hoy disfruto del surf y de otras aficiones. Tengo 55 años, y aunque el wingsuit sigue siendo una pasión, ahora salto menos y me cuido más”.
El traje de alas permite a los humanos experimentar la sensación de volar como aves, con vuelos de hasta cuatro minutos. “Es indescriptible lo que se siente justo antes de saltar, con el vacío bajo los pies y el viento contra el cuerpo. El salto que hicimos desde el Salto del Ángel, a 1 000 metros de caída junto a la catarata más alta del mundo, fue una experiencia inhumana”, rememoró Armando.
Armando colaboró con los guionistas para que la historia no ignorara la dinámica del grupo. “Éramos una bola de acero, una amistad que se reía, comía y saltaba. Después de perder a Carlos, sentí que nos perseguía una maldición. Álvaro y Darío murieron en 2013 y 2014, y la bola se rompió”, explicó.
Una base de datos llamada BASE Fatality List registra 564 fallecidos en el mundo del salto base y del wingsuit desde 1981. El año 2024 marcó el segundo año con mayor número de muertes, con 33 víctimas, solo superado por el récord de 2016. “Cuando empezamos a volar, los trajes eran rudimentarios y los accidentes eran habituales. Hoy la tecnología es mucho mejor, pero la accesibilidad del deporte ha multiplicado los usuarios y, con ello, los errores humanos”, señaló Armando.
El deportista también ha sido campeón mundial de BMX en 1996 y gestiona el restaurante familiar Corral de la Morería, con estrella Michelin desde 2018. “A los famosos que vienen a comer les digo que soy paracaidista y no me creen”, comenta con humor.

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