El Papa pide a Israel el cese de los ataques en Líbano y a Hezbolá, el fin de la lucha armada

El papa León XIV concluyó, a mediodía de este martes, su visita a Líbano, la última etapa de su primer viaje internacional tras pasar por Turquía. En su discurso de despedida dirigió un llamado urgente a la paz a ambas partes en conflicto, aludiendo sin nombrarlas explícitamente a Israel y al grupo militante Hezbolá: “Que cesen los ataques y las hostilidades. La lucha armada no genera ningún beneficio. Las armas matan; la negociación, la mediación y el diálogo construyen. ¡Elijamos la paz como camino, no solo como meta!”.

Hezbolá, milicia proiraní, se involucró en el conflicto con Israel en solidaridad con el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, y desde entonces se mantuvo en guerra hasta que, hace un año, se acordó un alto el fuego. Sin embargo, el ejército israelí sigue bombardeando el sur y el este del Líbano, argumentando que Hezbolá no se ha desarmado, tal como preveía el acuerdo de tregua, que también preveía la retirada de tropas israelíes del territorio libanés, algo que aún no se ha cumplido. El Gobierno de Beirut, atrapado en medio de la contienda, busca desarmar a Hezbolá y solicita al Ejecutivo de Benjamín Netanyahu tiempo y confianza para lograrlo.

Palabras del pontífice en Beirut

Al terminar la misa celebrada en el puerto de Beirut, el Papa reflexionó sobre la situación de la región: “Oriente Próximo necesita nuevos enfoques que rechacen la mentalidad de venganza y violencia, superen las divisiones políticas, sociales y religiosas, y abran nuevos capítulos en nombre de la reconciliación y la paz. El camino de la hostilidad y la destrucción mutua, con sus deplorables resultados, está a la vista de todos. Necesitamos cambiar de rumbo y educar nuestros corazones para la paz”.

León XIV también lanzó un llamado a la comunidad internacional para que “no escatime esfuerzos en promover procesos de diálogo y reconciliación”. Instó a los líderes políticos y sociales del país a escuchar “el grito de sus pueblos, que piden la paz”.

En los últimos días las armas han cesado sus disparos en Líbano. La víspera de la llegada del Papa, Israel anunció ajustes en sus protocolos militares para la visita, lo que se interpretó como una pausa en sus operaciones. El último ataque israelí había ocurrido nueve días antes, cuando un misil impactó en Beirut y causó cinco muertos, entre ellos el segundo al mando de Hezbolá. Por su parte, la milicia difundió un mensaje de bienvenida al pontífice, reafirmando su rechazo a la “injusticia y agresión” atribuidas a los “invasores sionistas y sus partidarios”.

Robert Prevost, quien ha mantenido un perfil bajo durante este recorrido y ha evitado referencias explícitas a la política, reiteró su llamado a la paz en el discurso de despedida en el aeropuerto de Beirut. Su regreso a Roma está previsto para poco después de las 16:00, y está programada una rueda de prensa a bordo del avión papal con los medios acreditados, entre ellos EL PAÍS.

Durante su último día en la capital libanesa, el Papa visitó el Hospital de la Croix, gestionado por las franciscanas en Jal ed Dib, a 20 kilómetros de Beirut. Fundado en 1919, el centro es uno de los mayores hospitales para personas con discapacidades mentales en Oriente Próximo, con alrededor de mil camas. Posteriormente, se trasladó al puerto, sitio de la explosión de material químico que devastó la ciudad en agosto de 2020, dejando 218 muertos y más de 7.000 heridos. El estallido, de magnitud tal que generó un temblor de magnitud 3,3, marcó una tragedia nacional.

En el puerto, el Papa rezó en la zona cero de la explosión, un gesto que conmocionó a la población libanesa. Cinco años después, las investigaciones continúan estancadas y aún no se han determinado responsabilidades, lo que ha alimentado una profunda indignación popular y el descrédito de la clase política. En abril, el juez Tarek Bitar logró reactivar el caso tras numerosas interferencias.

Durante el acto, que se llevó a cabo entre los escombros del silo medio derruido, asistieron alrededor de 60 familiares de víctimas, portando fotografías de sus seres queridos, y el primer ministro libanés, Nawaf Salam, quien perdió a su madre en la explosión. Más de 300.000 viviendas en los alrededores del puerto quedaron destruidas.

Los familiares entregaron al Papa una bufanda con los nombres de todas las personas fallecidas. Hace un año, una bufanda similar fue entregada a Francisco, quien no pudo visitar Líbano por su fallecimiento en abril.

En su alocución en el aeropuerto, León XIV comentó: “Me ha conmovido la visita al puerto de Beirut, donde la explosión no solo destruyó un lugar, sino innumerables vidas. Rezo por todas las víctimas y llevo conmigo el dolor y la sed de verdad y justicia de tantas familias y de todo el país”.

El acto final de la visita fue una misa multitudinaria, la mayor congregación cristiana de Oriente Próximo, que representa alrededor del 32 % de la población libanesa. Según las autoridades, asistieron unas 150.000 personas en la explanada del puerto, con el mar y los restos de la ciudad de la guerra civil como telón de fondo.

En su homilía, el Papa exhortó a los libaneses a “unir esfuerzos para que esta tierra recupere su esplendor”. Declaró: “Solo hay una forma de lograrlo: desarmemos nuestros corazones, dejemos caer las armaduras de nuestras cerraduras étnicas y políticas, abramos nuestras confesiones religiosas al encuentro mutuo, y despertemos, en lo más profundo de nuestro ser, el sueño de un Líbano unido, donde triunfen la paz y la justicia, y donde todos puedan reconocerse como hermanos y hermanas”.

Al despedirse de la muchedumbre, León XIV resumió el mensaje de esperanza que ha guiado su visita: “¡Líbano, levántate! ¡Sé morada de justicia y fraternidad! ¡Sé profecía de paz para todo el Levante!”.

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