Sophie Gilbert, ensayista: La presión sobre las chicas es cada vez más obscena y precoz, ¡las niñas de 12 años no necesitan retinol!

Sophie Gilbert, ensayista británica de 42 años, muestra una mezcla de orgullo y tristeza cuando le preguntan si su último libro anticipó la ola reaccionaria contra el feminismo. La autora, nominada al Pulitzer de crítica periodística en 2022 por sus artículos sobre cultura pop en The Atlantic, sostiene en su ensayo Chica contra chica que, entre los años noventa y el comienzo de la década siguiente, los avances feministas colapsaron, dando paso a una regresión marcada por la hipercosificación e infantilización de las mujeres, y enfrentando a toda una generación entre sí.
“Cuando el derecho al aborto fue revocado en Estados Unidos en 2022, supe que la reacción estaba llegando. La única forma de entender esta nueva regresión era mirar al pasado y comprender las bases de lo que estamos viviendo”, explica Gilbert, cuyas obras fueron traducidas al castellano por Silvia Schettin (Libros del KO) y al catalán por Elena Ordeig Vila (Raig Verd).
La irritación por el término “empoderamiento”
Gilbert critica la palabra “empoderamiento” por su uso frecuente como herramienta de marketing más que como verdadera reivindicación. “Recuerdo cuando Eva Herzigová apareció con pechos exagerados en los anuncios de Wonderbra y se justificó como empoderamiento. Cada vez que surge el término, suele servir para vender una ilusión de poder, no para concederlo realmente a las mujeres”, señala.
En cuanto a la actual generación de jóvenes, la autora establece paralelismos con la época de las Spice Girls. “El ‘Girl Power’ se desvirtuó, convirtiéndose en un eslogan lucrativo que vendía productos a adolescentes. Hoy vemos lo mismo en TikTok, donde niñas de ocho años son bombardeadas con cosméticos. La presión sobre las chicas se vuelve cada vez más absurda y prematura; una niña de 12 años no necesita retinol”.
Sobre la mercantilización del cuerpo femenino, Gilbert afirma que la generación millennial convirtió el cuerpo de la mujer en la mercancía definitiva, y que ahora resurge una nueva “delgadez extrema”. “En tendencias como #SkinnyTok se promueve no solo la delgadez, sino también la idea de que la mujer debe ser pequeña, femenina y callada. Es una distracción neoconservadora: si te obsesionas con tu dieta, no piensas en mejorar tu vida”.
Respecto al impacto de películas como American Pie, la autora comenta que consolidaron la idea de que los hombres tienen derecho al sexo y que las mujeres son las encargadas de concederlo. “Ese guion priva a las chicas de su sentido de identidad; la pregunta que nunca se plantea es: ¿qué es lo que realmente quieren?”.
En el ámbito del periodismo feminista de primera persona, Gilbert denuncia que las voces femeninas a menudo son tachadas de “narcisismo” o “histéricas”. “Se ha arraigado la idea de que si una mujer cuenta la verdad sobre su vida, se la percibe como una traición. Observamos este sesgo en la reacción a Lily Allen por su álbum sobre la infidelidad de su marido, mientras que el mismo tipo de autobiografía masculina, como la de Karl Ove Knausgård, es celebrada como captura de la vida”.

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