Por la Barcelona de Oriol Bohigas, el arquitecto que puso guapa la ciudad

Oriol Bohigas (1925‑2021) dejó una huella indeleble en la arquitectura y el urbanismo de Barcelona, impulsando transformaciones que han definido la ciudad contemporánea. Entre sus aportaciones más emblemáticas destaca la reconstrucción del Pabellón de Alemania, obra maestra de Mies van der Rohe, diseñada originalmente para la Exposición Universal de 1929 y desmontada seis meses después de su inauguración.
En la década de 1980, un joven estudiante llamado Oriol Bohigas se puso en contacto con Mies, entonces exiliado en los Estados Unidos, para solicitar su autorización para recrear el pabellón. A pesar de las dudas iniciales del arquitecto alemán sobre la evolución de técnicas y materiales, éste aceptó la propuesta. La reconstrucción, finalizada en 1984, contó con la dirección de Bohigas, Ignasi de Solà‑Morales, Cristián Cirici y Fernando Ramos, y la colaboración del marmolista Jordi Marqués, quien reabrió una antigua cantera en Argelia para obtener el ónice necesario para la icónica cortina de piedra.
El legado de Bohigas como urbanista
Más allá del pabellón, Bohigas transformó el modelo urbano de Barcelona. Como director de Urbanismo del Ayuntamiento (nombrado por el alcalde Narcís Serra en 1980), impulsó la recuperación del litoral, la construcción de la Villa Olímpica, la remodelación del barrio de Ciutat Vella y la rehabilitación de barrios degradados. Su método, inspirado en la “acupuntura urbana” de Jaime Lerner, consistía en intervenciones progresivas: del edificio a la plaza, de la plaza al barrio y del barrio a la ciudad.
Entre sus iniciativas destacan la creación de una veintena de bibliotecas públicas (ni un barrio sin biblioteca), la expansión de centros escolares y de salud, y la puesta en marcha de la Ronda de Dalt y la renovación de la Ronda Litoral, que facilitaron el acceso al núcleo urbano y al mar. La visión de Bohigas, compartida con el sucesor de Serra, Pasqual Maragall, se plasmó en el lema “Barcelona, posa’t guapa”, que sintetiza la apuesta por una ciudad más humana, accesible y respetuosa con su patrimonio.
Su enfoque combinaba infraestructuras tecnológicas avanzadas con una arquitectura contextual y de alta calidad estética, a la que llamó “una arquitectura bien compuesta”. Además de su labor técnica, Bohigas fue un prolífico escritor y profesor. Obras como Contra la incontinencia urbana (2004) y Modernidad en la arquitectura de la España republicana (1998) siguen siendo referencia para comprender su concepción de la ciudad como espacio político, social y cultural.
El estudio MBM Arquitectes, fundado junto a Josep Martorell, David Mackay y, posteriormente, Oriol Capdevila, Francesc Gual y Albert Puigdomènech, desarrolló más de cien edificios, entre los que se incluyen:
- El conjunto residencial Escorial.
- La Escuela Thau, al pie de Collserola.
- El Instituto Ramón Berenguer IV, en Santa Coloma de Gramenet.
- La Escuela Sant Jordi, en Pineda de Mar.
- La Comisaría Central de los Mossos d'Esquadra, en la Plaça d'Espanya.
- El edificio de viviendas de la calle Roger de Flor, uno de sus primeros trabajos.
- La Manzana Urbana Pallars (Premio F).
- El parque de la Creueta del Coll, con su piscina de dos niveles y la escultura de Eduardo Chillida.
- La ampliación del El Corte Inglés en Plaça Catalunya, reconocida por sus anillos horizontales en las últimas plantas.
El propio Mies van der Rohe describió la reconstrucción del pabellón como “un instante luminoso” en su vida, y el documental Mies on Scene recoge las palabras de Bohigas al describir el proyecto como un “manifiesto revolucionario”. Estas palabras reflejan la magnitud del impacto que Bohigas tuvo tanto en la arquitectura como en la política urbana de Barcelona.
En la opinión de expertos como el arquitecto Luis Fernández Galiano, Bohigas “no solo abrió Barcelona al mar; la transformó con un lema visionario y pragmático —‘higienizar el centro, monumentalizar la periferia’—, convirtiéndola en un modelo europeo”. La ciudad, hoy, sigue mostrando los efectos de esa transformación: un tejido urbano más equilibrado, espacios públicos revitalizados y una identidad que combina modernidad con respeto al contexto histórico.

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