Del Autorretrato de Basquiat al Fotomatón de Onofre Bachiller: El Macba celebra treinta años de arte contemporáneo

El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) celebra su trigésimo aniversario con la exposición “Como una danza de estorninos. Treinta años e infinitas formas de ser”. El montaje reúne a cincuenta artistas de la colección permanente del museo, desde figuras internacionales como Jean‑Michel Basquiat y Matt Mullican hasta creadores locales como Onofre Bachiller, Silvia Gubern o Clàudia Nubiola, quien ha pintado un amplio mural en el atrio para conmemorar las tres décadas del edificio.
El MACBA, el icónico cubo blanco diseñado por el arquitecto Richard Meier, ha recibido 261 500 visitantes en 2024. La directora Elvira Dyangani Ose ha subrayado que la valoración del museo debe ir más allá del número de visitas y centrarse en la capacidad de sus espacios para generar preguntas y reflexiones.
Una muestra que cruza generaciones
El recorrido, estructurado en cinco salas temáticas, invita al público a explorar distintas concepciones del “ser”. La primera, “Habitar fronteras”, abre con la marioneta parlanchina de Tony Oursler, Flamenco Figure (1994), y continúa con el autorretrato de Basquiat de 1986, la fotografía de Miquel Arnal y las primeras obras de fantasía del pintor Josep Uclés, que aparecen por primera vez en la exposición.
La segunda sala, titulada “Existir desde la carne”, se centra en la corporalidad. Destacan la instalación de Àngels Ribé, una experiencia interactiva que rehace su obra de 1969, y los autorretratos corporales de Julia Montilla, la figura femenina sobredimensionada de Elena Paredes y el busto de la serie Electrotérmicas de Amèlia Ribera.
En “Vibrar en la naturaleza” se presentan obras que abordan al individuo en su entorno biológico, tecnológico y espiritual. Entre ellas, las fotografías oníricas de Claudia Andujar sobre los Yanomami, esculturas de Joan Miró (1944‑1950) que funden mujeres y pájaros, la pieza Oruguismo (2021) de Rosario Zorraquín y el video Volcano Saga (1989) de Joan Jonas, protagonizado por Tilda Swinton.
La cuarta sección, “Organizar el mundo y salirse del surco”, incluye la instalación MIT Project (1990‑2009) de Matt Mullican, una reflexión inmersiva sobre la identidad, y el video de Benet Rossell que documenta ceremonias paganas realizadas por artistas como Joan Miró, Joan Rabascall y Jaume Xifra en diversos parajes de Francia y Alemania. A esta línea espiritual se suman las pinturas oníricas de Josefa Tolrà.
El recorrido concluye en una sala de archivos donde los visitantes pueden sumergirse en documentos de la colección, desde hojas de mano y publicaciones hasta entrevistas audiovisuales y podcasts. Todo ello está disponible en unas butacas diseñadas para una inmersión cómoda.
Una pieza central de la exposición es la obra de Onofre Bachiller, quien, entre 1986 y 2000, instaló su fotomatón en diferentes puntos de la ciudad, recopilando unas 3 000 fotografías que capturan la efervescencia del acid‑house, las fiestas de drag queens organizadas por Susanne Bartsch y los primeros movimientos gay, además de retratos de familias y señoras que se vestían de gala para participar.
El mural de Clàudia Nubiola, pintado en la pared del atrio, sintetiza en negro los testimonios de ciudadanos anónimos sobre el museo, el arte y la cultura. Entre los comentarios destacan elogios como “no es un museo fácil a simple vista, pero si te dejas llevar por sus propuestas surgen muchas preguntas” y críticas como “el MACBA es una cápsula del tiempo reciente”.

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