Ciclistas de la Volta sorprenden con termómetros en plena carrera

Tras finalizar cada etapa de la Volta a Catalunya, varios ciclistas se desprenden de un pequeño dispositivo adherido bajo el maillot, cerca del pecho y la axila izquierda. Se trata del sensor CORE, una herramienta desarrollada por la empresa suiza Greenteg que permite medir en tiempo real la temperatura corporal interna de los deportistas. Este dato resulta clave para optimizar el rendimiento y prevenir el sobrecalentamiento durante esfuerzos intensos, especialmente en condiciones climáticas adversas. Aunque aún no existe una solución definitiva para contrarrestar los picos térmicos durante las competiciones, el uso de este dispositivo marca un avance significativo en el monitoreo fisiológico del ciclista.

Del trago a la banda: evolución del monitoreo térmico
En el pasado, los ciclistas debían ingerir una cápsula con un sensor que, tras atravesar el sistema digestivo, proporcionaba datos sobre la temperatura interna del cuerpo. Un método efectivo, pero considerado demasiado intrusivo. Con la llegada del CORE, el proceso se ha vuelto mucho más práctico: el dispositivo es compacto, inalámbrico y se coloca fácilmente en la banda del pulsómetro, transmitiendo la información vía Bluetooth a una aplicación móvil o directamente a ciclocomputadores como los de Garmin, Wahoo o Hammerhead.
En el UAE Team Emirates, por ejemplo, utilizan dispositivos Wahoo para recibir los datos durante los entrenamientos. “Durante una carrera no podemos ver esos datos porque la telemetría está prohibida, pero los ciclistas sí los ven en sus pantallas”, explica Matxín, director del equipo. A pesar de esta ventaja, Imanol Erviti, exciclista y director deportivo del Ineos Grenadiers, matiza: “El problema es que todavía no es fácil aplicar estrategias concretas para reducir la temperatura corporal. Es información útil, pero está en desarrollo y aún no se aprovecha al máximo”.
Recopilación de datos y entrenamientos específicos

- David Castol, médico del equipo EF Education-EasyPost, que próximamente incorporará el uso del CORE, afirma que por ahora se limitan a recopilar información.
- El dispositivo permite analizar cómo reaccionan los corredores ante entrenamientos intensos, como sesiones de una hora y media en rodillo con ropa térmica, para observar su respuesta al aumento de temperatura.
- Este conocimiento puede llevar, a medio plazo, a ajustes en la hidratación, ritmo o estrategia nutricional durante las competiciones.
“Sí, porque cuanto más alta es la temperatura corporal durante un entrenamiento o una carrera, menor es el rendimiento. Además, aumenta el riesgo de deshidratación y se reduce la capacidad muscular de utilizar glucógeno”, subraya Castol. Erviti añade que cada ciclista responde de forma distinta: “Cada corredor tiene sus propios parámetros”. Matxín lo corrobora: “Es como con los vatios: unos producen más que otros. Lo mismo pasa con la temperatura: a unos les afecta más que a otros. Pero con los datos del CORE, pueden decidir si deben beber algo frío o reducir el ritmo”.
Hacia una gestión térmica más eficaz
Los sensores CORE ya tuvieron protagonismo en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde el calor y la humedad pusieron a prueba a los atletas. Hoy, su uso se ha extendido entre los equipos profesionales del ciclismo, aunque aún falta tiempo para que se traduzcan los datos en decisiones tácticas efectivas durante las carreras. La meta es clara: lograr una respuesta inmediata y personalizada ante el aumento de temperatura, que permita preservar el rendimiento sin comprometer la salud del deportista. Por ahora, los equipos siguen acumulando información con la esperanza de que, en breve, se puedan desarrollar estrategias concretas para combatir uno de los principales enemigos del ciclista: el calor interno.

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