La voz de Hind: una niña pide que la salven. Y escuchamos su voz

El documental La voz de Hind, dirigido por la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania, ha generado una intensa repercusión en los circuitos de festivales internacionales. La obra, de 89 minutos de duración, se estrenó el 28 de noviembre de 2025 y ha sido catalogada como drama.

La pieza se sustenta en una grabación real: la voz de una niña palestina de seis años, Hind, que fue asesinada por el ejército israelí durante los combates en Cisjordania en 2024. La grabación, obtenida directamente de una llamada telefónica que la pequeña mantuvo con un trabajador de la Media Luna Roja atrapada en un coche familiar, muestra a Hind suplicando ayuda mientras su entorno se desmorona bajo los disparos.

Un retrato crudo de la guerra

Ben Hania construye una atmósfera opresiva y casi asfixiante, manteniendo al espectador en un estado de tensión constante. La acción se desarrolla en la oficina de la Media Luna Roja en Cisjordania, donde el personal intenta sin éxito rescatar a la niña. Las imágenes que aparecen en pantalla son fotografías auténticas de Hind, incluida una última toma en la que su cabeza aparece casi rapada, testimonio visual del horror vivido.

El documental cuenta con la participación de reconocidos nombres de Hollywood en su producción: Brad Pitt, Joaquin Phoenix, Rooney Mara y el director Jonathan Glazer, autor de La zona de interés. Su presencia en los créditos ha sido descrita como “insólita y alentadora”, ya que ha contribuido a que la obra alcance una mayor difusión internacional.

Los intérpretes que aparecen en los créditos – Motaz Malhees, Saja Kilani, Clara Khoury y Amer Hlehel – no doblan la voz de la niña; simplemente acompañan la narración y contextualizan los hechos.

La película no solo documenta la tragedia de Hind, sino que también expone la brutalidad de la respuesta militar israelí, describiéndola como una “masacre” que ha dejado miles de víctimas palestinas. El relato subraya la imposibilidad de encontrar una “solución” o “justificación” a la violencia que se desencadena cuando la infancia se convierte en objetivo de la guerra.

En la prensa, la obra ha sido descrita como una experiencia “brutal” que provoca escalofríos, nudos en la garganta y lágrimas en el espectador, al evidenciar que la voz escuchada no es una creación artística, sino la súplica real de una niña que nunca tuvo la oportunidad de ser escuchada.

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