La dieta de las princesas Disney: cuando el algoritmo de TikTok incita a la anorexia y la bulimia

La creciente popularidad de TikTok y otras plataformas ha facilitado la aparición de nuevos retos virales que promueven conductas peligrosas, entre ellos la llamada “dieta de las princesas Disney”. Con una estética de colores pastel, voces suaves y referencias a personajes de películas infantiles, estos videos ofrecen “planes” de alimentación extrema que pueden llegar a consumir menos de 600 kilocalorías al día, muy por debajo de las necesidades nutricionales de un adolescente.
¿En qué consiste la dieta de las princesas Disney?
Los contenidos se organizan en “días” dedicados a un personaje diferente, cada uno con una restricción alimentaria específica:
- Día de Blancanieves: solo se permite comer manzanas.
- Día de Bella (La Bella Durmiente): la única ingesta permitida es té.
- Día de Ariel: se recomienda beber únicamente agua.
- Día de Pocahontas: se fomenta el consumo exclusivo de alimentos crudos.
- Día de Cenicienta: se establece el ayuno a partir de las 12:00 y un límite de 550 calorías.
- Día de Rapunzel: combina la ingesta de vinagre en ayunas con agua para “engañar al hambre”.
Estos “programas” se presentan como retos divertidos, pero en la práctica pueden desencadenar graves desequilibrios nutricionales, mareos, debilidad, alteraciones hormonales y, en el peor de los casos, la aparición o agravamiento de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
Una joven de 25 años, Ana Erraiz, que lleva conviviendo con anorexia desde los 12 años, relata que las redes sociales alimentan la voz interna de la enfermedad. “Antes buscaba por mi cuenta dietas y trucos; ahora el algoritmo me los muestra en bandeja. Es la enfermedad la que llama”, explica. Erraiz denuncia que los retos con apariencia inocente actúan como leña para el fuego que intenta controlar, y que evitar cualquier exposición a estos contenidos es esencial para su estabilidad.
Raquel Jiménez García, vocal del Comité de Salud Mental de la Asociación Española de Pediatría, advierte que los algoritmos no distinguen intención ni contexto emocional. “Una búsqueda aparentemente inocente como ‘hacer dieta’ puede derivar en contenido perjudicial en minutos”. Además, señala que los grupos que promueven estas conductas utilizan códigos y símbolos para eludir los filtros automáticos, lo que dificulta su detección.
Según datos de la Fundación FITA, en España hay más de 400 000 personas con algún trastorno de la conducta alimentaria. La prevalencia ha aumentado un 20 % desde 2020, pasando de un 5 % a un 10 % entre las mujeres, y la edad de inicio se ha desplazado hacia los 10‑11 años. Un estudio conjunto de la Universitat Pompeu Fabra y la Universitat Oberta de Catalunya indica que alrededor del 20 % de los adolescentes de entre 12 y 18 años pasan más de dos horas diarias conectados a TikTok. Los participantes del estudio señalaron que, al desconectarse, experimentan una notable caída en la autoestima.
El Consejo General de Enfermería (CGE) ha calificado la “dieta de las princesas Disney” como una de las prácticas virales más peligrosas que circulan en internet. El organismo subraya que, en el mejor de los casos, estas “dietas” no superan las 600 kcal diarias, muy por debajo de las 2 050 kcal recomendadas para adolescentes. Entre las posibles consecuencias médicas se incluyen cetosis, arritmias, alteraciones hormonales, distorsión de la imagen corporal y la aparición acelerada de TCA.
La presión estética no se limita a TikTok. Un estudio que analizó 31 películas infantiles encontró que en más del 84 % de ellas los personajes con sobrepeso u obesidad se representan como perezosos y poco inteligentes, reforzando estereotipos negativos que pueden influir en la percepción corporal de los menores.
Irene de la Vega‑Rodríguez, psicóloga clínica del Hospital Clínico San Carlos, recuerda que el acceso a contenido “pro‑Ana” y “pro‑Mía” es hoy más rápido y sofisticado que nunca: “Se llega a estos canales en Telegram, TikTok o X con dos o tres pasos, a veces es el propio algoritmo quien los sugiere”. Los enlaces a grupos de WhatsApp y Telegram circulan en redes abiertas y reaparecen con nuevos nombres cada vez que son cerrados, lo que dificulta su rastreo.
Según la psicóloga, la clave del éxito de estas comunidades radica en el sentido de pertenencia que ofrecen: confidencialidad, lenguaje propio, retos diarios y validación inmediata. Cuando se combina con baja autoestima, problemas familiares o sensación de soledad, una adolescente vulnerable puede adoptar conductas de riesgo en muy poco tiempo.
En Cataluña, la normativa permite sancionar a empresas que no retiren contenidos de apología de TCA con multas de hasta 100 000 euros. No obstante, el carácter global de internet y la rapidez con la que se difunden los mensajes hacen que estas medidas resulten insuficientes. Sara Bujalance, directora de la Asociación contra la anorexia y la bulimia, señala que, aunque algunas plataformas bloquean hashtags explícitos, los canales privados de mensajería son prácticamente imposibles de controlar.
La combinación de contenido atractivo, algoritmos que priorizan la interacción y la ausencia de filtros efectivos convierte a la “dieta de las princesas Disney” en una amenaza real para la salud de niños y adolescentes. La información errónea no debe guiar decisiones de salud; es fundamental acudir a fuentes profesionales y rechazar promesas engañosas que ponen en riesgo la vida.

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