Cómo un pequeño partido doblegó a Morena y nadie se dio cuenta

En la política mexicana, algunos actores han perfeccionado el arte de la supervivencia. El Partido del Trabajo (PT) y su líder histórico, Alberto “El Profe” Anaya, de 79 años, encarnan este fenómeno. Fundado en 1990 como parte del movimiento de izquierda que emergió tras décadas de hegemonía priista, el PT ha logrado mantenerse vigente pese a su limitada presencia electoral. Con apenas seis senadores, la fuerza política ha demostrado un peso político desproporcionado, especialmente en momentos cruciales donde su apoyo o rechazo puede inclinar el equilibrio del poder legislativo.

Un aliado incómodo pero indispensable
El PT ha actuado históricamente como un partido bisagra. Primero aliado del PRD, luego de Andrés Manuel López Obrador durante su transición política, y desde 2018 pieza clave en la coalición que sostiene a Morena, el partido ha construido su relevancia no por su tamaño, sino por su capacidad de negociación. Bajo el liderazgo de Anaya, un economista formado en el activismo estudiantil, el PT ha priorizado la autonomía estratégica, incluso cuando esto implica desafiar a su principal aliado, el gobierno de Claudia Sheinbaum.
La prueba más reciente de esta influencia se vio durante los intentos de reforma electoral promovidos por la presidenta. El plan original incluía cambios sensibles para los partidos pequeños: la eliminación de 32 escaños de representación proporcional —vía clave para la permanencia del PT en el Congreso— y una reducción del 25% en el financiamiento público. Ambas medidas representaban una amenaza directa al modelo de supervivencia del PT, que depende de los plurinominales y del dinero público para mantener su estructura.
Frente a esto, el partido reaccionó con firmeza. A pesar de su minoría en el Senado —seis votos contra los 67 de Morena—, el PT logró bloquear el corazón del plan de Sheinbaum. Su postura fue clara desde el inicio: no habría apoyo si se tocaban sus intereses fundamentales. Esta resistencia forzó a Morena y a sus operadores políticos, como Ricardo Monreal e Ignacio Mier, a replantear la reforma, que finalmente quedó reducida a una versión “descafeinada”, sin el cambio de fecha para la consulta de revocación de mandato prevista para 2027.
Una estrategia de supervivencia

- El PT basa su permanencia en mantener al menos el 3% de la votación nacional, umbral indispensable para conservar el registro.
- Su capacidad de negociación compensa su baja representación electoral.
- El partido ha recibido en 2026 un presupuesto de 670 millones de pesos, el menor entre los partidos, pero suficiente para sostener su estructura y operaciones.
- En 2015, con apenas 2.99% de los votos, estuvo a punto de desaparecer, pero una impugnación en distritos clave de Aguascalientes le permitió reponer elecciones y recuperar el registro.
El Profe Anaya ha consolidado un estilo discreto pero efectivo. Rara vez aparece en escenarios públicos, pero cuando habla, su voz pesa. Su influencia también se extiende al terreno simbólico: fundador de los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis) en Nuevo León, su figura ha estado rodeada de polémica por presuntos desvíos de recursos, aunque nunca ha sido vinculado legalmente.
En un contexto donde el oficialismo busca mantener la mayoría calificada en el Congreso para aprobar reformas en los últimos años de la administración de Sheinbaum, el PT se posiciona como un contrapeso inesperado. Su mensaje es claro: aunque pequeño, no es prescindible. Y en la política, como ha demostrado una y otra vez, el tamaño no lo es todo. A veces, basta con saber cuándo decir no.

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