Guillermo Altares revela cómo se cuenta la guerra en Irán

El jefe de la sección de Internacional de EL PAÍS, Guillermo Altares, ofreció una reflexión profunda sobre el conflicto en Oriente Próximo durante un encuentro exclusivo con suscriptores celebrado el 18 de marzo en la sede del periódico. En un contexto de creciente tensión geopolítica, Altares destacó la extrema incertidumbre que rodea el desarrollo del conflicto, advirtiendo que “uno sabe cómo empiezan las guerras, pero no cómo acaban”. El evento formó parte del programa de fidelización EL PAÍS+ y reunió a lectores interesados en comprender no solo los hechos, sino también los desafíos del periodismo en tiempos de crisis.

Un escenario de imprevisibilidad y riesgo global
Altares, con experiencia como enviado especial en zonas de conflicto como Afganistán, Irak y Líbano, subrayó que el momento actual es especialmente peligroso no tanto por una amenaza nuclear inmediata, sino por las consecuencias imprevisibles de una cadena de acciones y reacciones ya en marcha. “Estamos en un momento extremadamente peligroso”, afirmó, y añadió que, en su opinión, “ya estamos en una guerra mundial” si se considera el número de países involucrados directa o indirectamente en ataques, bombardeos y operaciones militares —hasta 14 naciones, según su estimación—.
Para explicar la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán, evocó la invasión de Irak en 2003, un ejemplo paradigmático de cómo decisiones aparentemente controladas pueden desencadenar caos incontrolable. “Es como el mecanismo del aprendiz de brujo: pones en marcha fuerzas que luego ya no puedes detener”, dijo. En este contexto, señaló que, aunque esté en contra de la guerra, si fuera un líder iraní y sobreviviera a los ataques actuales, buscaría desarrollar la bomba nuclear como garantía de supervivencia.
Los límites del poder militar

- Israel puede destruir objetivos puntuales, pero ganar una guerra requiere algo mucho más complejo: el colapso del régimen iraní, la eliminación total de su programa nuclear y la instauración de un gobierno estable que no lo reactive.
- Altares recordó que ningún país ha caído únicamente por bombardeos aéreos: “Solo destruir no basta, tienes que entrar”, haciendo alusión a la posibilidad de una intervención terrestre, algo que implicaría riesgos enormes y una escalada aún mayor.
Respecto al trabajo periodístico en medio de este tipo de crisis, Altares destacó la importancia de tomar decisiones constantes sin temor al error, citando a Soledad Gallego-Díaz: “Un redactor jefe tiene que tomar decisiones todo el tiempo. Se puede equivocar, pero no dejar de decidir”. En momentos de tensión extrema, como durante el ataque de Trump a Venezuela en enero, el enfoque debe ser claro: informar lo que se sabe, reconocer lo que no se sabe, atribuir correctamente las fuentes (“Israel dice”, “Irán reconoce”, “EE UU guarda silencio”) y contrastar con corresponsales, agencias y medios de referencia. “Si fallas, rectificas sin esconderlo”, subrayó.
China, el gran beneficiario del caos
En medio del desorden geopolítico, Altares señaló que China está en una posición estratégica privilegiada. “China solo puede ganar en esta situación de caos”, afirmó. A su juicio, el declive del liderazgo estadounidense abre espacio para que Pekín se consolide como alternativa comercial y geopolítica. “Al final, todo el comercio que no hagamos con Estados Unidos lo vamos a hacer con China”, dijo, y advirtió que en un mundo sin reglas claras, Beijing tendrá más margen para actuar, incluso en temas sensibles como Taiwán. Destacó el trabajo de los corresponsales del diario en China, donde el acceso a la información es limitado y la población vive con restricciones severas a la libertad de expresión.
El futuro de Europa ante el retroceso global
- Altares criticó el proyecto de Donald Trump, al que definió como un intento de “instalar un mundo MAGA” en EE UU, es decir, una vuelta a una América anterior a los avances de los derechos civiles de los años 60.
- Frente a este retroceso, defendió que Europa debe aferrarse a sus valores democráticos, fortalecerse frente a Rusia y mantener la unidad. “Si los europeos votan masivamente a partidos de ultraderecha, estaríamos traicionando nuestros valores”, sentenció.
- Mencionó el apoyo a Ucrania y la intervención en Chipre como ejemplos de una política exterior coherente con estos principios.
El periodista también recordó la dramática situación en Afganistán, un país que, tras veinte años de guerra, vive una “agonía” especialmente para las mujeres. “Lo que está ocurriendo con las mujeres en Afganistán es un crimen contra la humanidad que el mundo solo puede mirar”, lamentó. La solución más viable, a su entender, sería facilitar su salida del país y garantizar refugio y derechos en Europa, justo cuando muchos países del continente endurecen sus políticas migratorias.
El encuentro con los suscriptores no solo ofreció un análisis geopolítico profundo, sino también una mirada interna al oficio periodístico. Altares destacó que el periodismo es un trabajo colectivo, en constante diálogo con la actualidad, y que la edición digital permite acompañar al lector en tiempo real en la evolución de los hechos. “Formas parte de un equipo muy grande”, concluyó, “y ese equipo es el que permite contar lo que está pasando, con rigor, prudencia y responsabilidad”.

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