Recorrer 300 kilómetros a -10 grados para huir del bloqueo de internet en Irán: Nuestra hija no sabe de nosotros

Faride, una mujer de unos sesenta años, apenas puede ocultar el temor que le produce rememorar los hechos vividos la última semana en la ciudad iraní de Tabriz. “Golpes, disparos, muchas detenciones”, relata en voz baja, mientras sus ojos se agrandan al enfatizar cada palabra. Junto a su esposo y a una amiga de la familia, también de aproximadamente 60 años, ha cruzado el puesto fronterizo de Kapiköy, un paso entre montañas cubiertas de nieve a diez grados bajo cero. Tras casi 300 kilómetros de viaje en medio de una tormenta, por fin se encuentran en territorio turco, lo que les permite, por primera vez en una semana, acceder a internet y contactar a sus seres queridos.

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Situación en la frontera de Kapiköy

Desde el inicio de la represión gubernamental, que ha incluido el corte de telefonía e internet para sofocar las protestas que se desatan en Irán desde finales de mes pasado, la información sale del país con gran dificultad. Faride explica que su hija, que reside en Canadá, y el hijo de su amiga, que vive en Australia, desconocen por completo su estado. “Nuestro objetivo es pasar un día en Turquía, confirmar que estamos bien y regresar a Tabriz”, afirma, usando un seudónimo para proteger su identidad, como hacen la mayoría de los cruzados por este paso.

El pasado jueves, El País entrevistó a una docena de iraníes en Kapiköy, procedentes de ciudades del noroeste como Tabriz, Urmia y Juy. Todos coinciden en que la intensidad de las protestas se ha reducido, pero el temor a una posible intervención militar estadounidense se suma al miedo a la represión.

Testimonios recogidos en la frontera

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  • Hossein, 32 años: “Las protestas se calmaron por la represión. El régimen ganó porque tiene más fuerzas que la gente”. Él y su pareja, residentes en un país de la UE, quedaron atrapados en Irán tras la cancelación de vuelos durante las vacaciones de Navid. Se refugiaron en una localidad del norte, donde las protestas fueron escasas. Solo hace tres días se restableció la telefonía móvil, lo que les permitió confirmar que su familia en Teherán está a salvo, aunque confinada en casa.
  • Morteza, comerciante de Juy: “Hay muchos muertos”. Tras la reconexión de las telecomunicaciones, habló con su tío en Teherán, quien informó que cuatro vecinos fueron asesinados y que los hospitales están desbordados. “Se habla de al menos 12 000 muertos”, añadió su socio, citando una cifra que circula sin confirmación oficial.
  • Otro testigo: “Las tiendas y restaurantes de Teherán han vuelto a abrir, pero la normalidad es relativa cuando no hay internet en todo el país”.

Los cruzados afirman que, pese a la aparente calma, el clima de incertidumbre persiste. “Muchos jóvenes como nosotros han sacrificado sus vidas. Cada ola de protesta debilita al régimen, como un diente podrido que habrá que extraer”, concluye Hossein.

Durante el jueves se observó el paso de varios cientos de iraníes por Kapiköy, número inferior al de días anteriores debido al temporal de nieve y al fin de semana iraní (jueves y viernes). Sin embargo, fuentes locales señalan que el flujo ha aumentado en los últimos días. Los motivos son variados: contactar a familiares, buscar vuelos (la mayoría de los vuelos internos han sido suspendidos) o realizar gestiones básicas, como enviar correos electrónicos desde Turquía, donde la conectividad sigue funcionando.

Una vez cruzada la frontera, los viajeros se refugian en furgonetas que los trasladan en pocos minutos a Van, la ciudad turca más cercana, situada a unos 100 kilómetros de Kapiköy.

El Ministerio de Defensa turco informó que no se ha detectado “una oleada masiva” de refugiados desde Irán, pero anunció el refuerzo de la seguridad a lo largo de los más de 500 kilómetros de frontera común. Gran parte de la frontera está protegida por un muro y por montañas imponentes. A los iraníes solo se les exige presentar su pasaporte; con este documento pueden permanecer en Turquía hasta 90 días.

Hakan Fidan, jefe de la diplomacia turca, subrayó que Turquía se opone a cualquier intervención militar estadounidense en Irán: “Irán debe solucionar sus problemas por sí mismo. Nuestra prioridad es evitar la desestabilización”. En un contexto de crisis económica y creciente xenofobia, Ankara teme que una nueva ola de refugiados, similar a la experimentada durante la guerra civil siria, pueda desestabilizar el país.

📌 Puntos Clave

  • Mujeres de unos 60 años cruzan 300 km en una tormenta a -10 °C por el paso de Kapiköy para alcanzar territorio turco y reconectar a internet
  • El régimen iraní ha cortado telefonía e internet para sofocar las protestas, dificultando la salida de información del país
  • Faride y su familia, con la hija en Canadá, desconocían su estado; su plan es pasar un día en Turquía, confirmar que están bien y regresar a Tabriz
  • Las protestas se han calmado tras la represión, pero persiste el temor a una posible intervención militar estadounidense y a
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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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