La nueva soledad de la reina Sofía: pierde a su hermana Irene y a su amiga Tatiana Radziwill en menos de un mes

La reina Sofía, de 87 años, atraviesa uno de los momentos más duros de su vida. En el transcurso de unas pocas semanas ha perdido a dos de las personas que más la acompañaron: su amiga de toda la vida, Tatiana Rziwill, y su hermana menor, la princesa Irene de Grecia.
El círculo íntimo de la monarca siempre ha sido reducido. En los últimos años, la única compañía constante fueron sus familiares cercanos: el hermano Constantino de Grecia, fallecido en enero de 2023, su esposa Ana María de Grecia, la hermana Irene, que murió este jueves a los 83 años, y la pareja formada por Tatiana Rziwill y su esposo, el doctor Jean‑Henri Fruchaud.
Una amistad que trasciende generaciones
Desde la infancia, la reina Sofía y Tatiana Rziwill compartieron una estrecha relación. Ambas se conocieron en el exilio durante la Segunda Guerra Mundial y, al ser primas segundas (hijas de Dominico Raniero y la princesa Eugenia, prima hermana del rey Pablo de Grecia), la amistad se consolidó rápidamente. En la biografía autorizada de Sofía, escrita por Pilar Urbano, la monarca recordaba: «Tatiana y yo teníamos cada una nuestra muñeca, pero solo un cochecito para sacarlas de paseo. Nos peleábamos por él y, como en toda familia, esas discusiones terminaban involucrando a nuestras madres».
Las dos fueron damas de honor en la boda de Sofía con el entonces príncipe Juan Carlos, el 14 de mayo de 1962, y mantuvieron una relación íntima y constante a lo largo de los años, a pesar de la residencia de Tatiana en París. La reina la acompañaba a menudo en sus estancias en Palma de Mallorca, donde ambas disfrutaban de la compañía de los hijos de la familia real durante las vacaciones veraniegas.
El último encuentro público entre la reina y su amiga tuvo lugar en el verano de 2024, cuando asistieron a una cena en Palma. En esa ocasión, la princesa Leonor y la infanta Sofía ayudaron a trasladar las sillas de ruedas de Irene y de Tatiana, ambas con problemas de movilidad.
La princesa Irene, hermana menor de la reina, también era una figura esencial en su vida. Conocida cariñosamente como “tía Pecu”, había padecido un deterioro cognitivo progresivo que la mantuvo alejada del foco público en los últimos años. La última aparición conjunta de ambas fue en febrero de 2025, en la boda del príncipe Nicolás de Grecia y Chrysi Vardinogiannis en Atenas.
El 19 de diciembre falleció Tatiana Rziwill a los 86 años, tras varios años de complicaciones derivadas de un ictus que limitó su movilidad. Su funeral se celebró el 10 de enero en la iglesia de San Tomás de Aquino, en París. La reina Sofía asistió acompañada de sus hijos —el rey Felipe VI y las infantas Elena y Cristina—, así como de Ana María de Grecia y sus hijos, el príncipe Pablo y la princesa Alexia.
Solo unos días después, la princesa Irene de Grecia falleció a los 83 años. La monarca, que había compartido domicilio con su hermana en el Palacio de la Zarzuela desde la década de 1980, lamentó la pérdida de su única compañía constante. Irene, que nunca se casó ni tuvo hijos, había declarado en diversas entrevistas que la soltería era su “suerte y destino”.
Con la partida de Tatiana y de Irene, la reina Sofía se encuentra ahora rodeada únicamente por su cuñada Ana María de Grecia, residente en Grecia, y por su familia inmediata: su esposo, el rey emérito Juan Carlos I, que vive en Abu Dabi desde hace cinco años, y sus hijos, cada uno con sus respectivas responsabilidades y residencias.

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