Investigan otras dos posibles violaciones del cirujano acusado de agredir a una paciente mientras la operaba en Murcia

Una enfermera que lleva cuatro años trabajando junto al cirujano mexicano, residente en España desde hace más de dos décadas, ha denunciado a la policía dos supuestos nuevos casos de agresión sexual cometidos por el profesional en la clínica de cirugía estética de Murcia. Las declaraciones de la profesional de salud llegan después de que el médico fuera puesto en prisión provisional por una primera acusación de violación contra una paciente, acusación que también había sido señalada por otras dos enfermeras a principios de diciembre.
Detalles de las supuestas agresiones
Según el acta policial a la que ha tenido acceso EL PAÍS, la enfermera informó que, en julio de 2025, mientras asistía al cirujano en una abdominoplastía y un lifting de muslos, observó que el médico modificó la posición habitual de la camilla y se colocó un paño sobre la bata quirúrgica, como si fuera un delantal. Tras finalizar la intervención abdominal, el doctor inició la liposucción de los muslos, pero la paciente empezó a moverse de forma inesperada porque “el doctor realizaba movimientos pélvicos que la desplazaban horizontalmente sobre la camilla”. La enfermera añadió que el cirujano “reía de manera muy desagradable” y, al terminar, retiró unas gasas con las que ella había cubierto los genitales, dejando la zona dilatada y muy enrojecida.
Cuando la paciente fue contactada por la policía, declaró que después de la operación presentaba inflamación y moretones en la zona genital, síntomas que también percibieron su hermana y su sobrina, que la acompañaban durante la recuperación. Además, recordó que, en la consulta previa a la cirugía, el cirujano le había preguntado si tenía alguna enfermedad de transmisión sexual, algo que le resultó extraño dado su historial de intervenciones estéticas previas.
El segundo episodio, según la misma enfermera, ocurrió el 3 de diciembre de 2025, un día antes de la primera denuncia. En esa ocasión, el cirujano realizó un aumento de pecho y una liposucción de muslos en la misma clínica. Nuevamente cambió la orientación de la camilla y usó el paño como delantal. Durante la sutura del pecho, la paciente realizó “movimientos bruscos horizontales” que coincidían con los movimientos pélvicos del médico mientras trabajaba en los muslos.
La presunta víctima aseguró a la policía que, al despertarse tras la operación, sintió una gran molestia en la zona genital, que comentó a dos enfermeras, a su madre, a la pareja de su madre y a su novio. Todos corroboraron sus quejas, y la mujer manifestó que esa zona le dolía más que las áreas operadas. En los días posteriores, la paciente también experimentó pequeños sangrados.
Repercusiones en la testigo

La enfermera confesó que, después de la intervención de julio, regresó a su domicilio “en estado de shock”, llorando durante todo el trayecto porque creía haber sido testigo de una agresión sexual, aunque intentó convencerse de que podría tratarse de su imaginación. Desde entonces, ha padecido pesadillas recurrentes y afirma que no ha podido asimilar los hechos, culpándose a sí misma por haber pensado que el cirujano podría haber cometido estos actos.
Las denuncias de la enfermera, sumadas a las declaraciones de las dos pacientes y de las otras dos enfermeras que ya habían denunciado al cirujano, han motivado la medida de prisión provisional contra el médico, mientras se lleva a cabo la investigación judicial correspondiente.

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