El español en la élite mundial de los recursos humanos advierte: La inteligencia artificial ya está limitando el acceso de los jóvenes al empleo

David Herranz, nacido en Leganés en 1974, se muestra orgulloso de sus raíces. “Soy de un barrio obrero al que bajo muy a menudo”, comenta. Tras una trayectoria que le ha llevado a vivir en seis países, Herranz dejó los estudios de joven y trabajó en hostelería hasta los 25 años. “Me di cuenta, tarde, de que necesitaba una carrera. Realicé la titulación en Dirección y Administración de Empresas Turísticas y la concluí cerca de los 30 años”, recuerda.
A partir de entonces cambió de rumbo y se especializó en recursos humanos, formándose en instituciones como IE, IESE, IMD y otras. Hoy es presidente de ManpowerGroup para el sur de Europa, con responsabilidad sobre 25 países que van desde España e Italia hasta Turquía, Túnez, Sudáfrica e Israel. Desde la sede de la compañía en Milwaukee, forma parte del equipo global encargado de la transformación digital del grupo.
Visión de David Herranz sobre el mercado laboral español
Herranz sostiene que, en un contexto de incertidumbre que se ha convertido en “normalidad”, los países del norte de Europa están experimentando mayores dificultades en la generación de empleo que sus homólogos del sur. “Se habla del milagro español, donde se crean tres de cada diez puestos de trabajo en el continente”, afirma.
No obstante, el directivo advierte que España podría mejorar su desempeño si aumentara la penetración de las agencias de empleo, que actualmente se sitúa en el 0,77 % del mercado laboral, la más baja entre los diez principales mercados europeos. Esta cifra contrasta con el 3,1 % del Reino Unido y el 3 % de Países Bajos. Según Herranz, este bajo nivel de intermediación es un indicador de la competitividad laboral, que en España está entre las más rezagadas, y explica que el salario medio se sitúa un 18 % por debajo de la media de la UE, incluso superado por la República Checa y casi por Eslovaquia.
El presidente de ManpowerGroup rechaza la idea de que las empresas de trabajo temporal sean las impulsoras de la precariedad. “Este sector profesionaliza la intermediación, aumenta la competitividad y se traduce en mejores salarios y menores tasas de paro”. Señala que el sector público es responsable del 18 % de la temporalidad (frente al 8 % del sector privado) y que dos terceras partes de los contratos gestionados por agencias terminan convirtiéndose en puestos indefinidos en las compañías clientes, generando empleo estable.
Falta de competitividad
“En España tenemos un problema de falta de competitividad laboral, por lo que los salarios medios no crecen como en otros países. Sin competitividad, el trabajador queda atado a una empresa sin capacidad de negociación, lo que reduce su movilidad y empeora sus condiciones”. Herranz indica que la economía española está demasiado orientada hacia actividades de bajo valor añadido, basadas en horas hombre y no en conocimiento, lo que disminuye la productividad y la capacidad de capacitación.
El riesgo que percibe a corto y medio plazo es la inserción de los jóvenes en el mercado laboral. El aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), aunque necesario, “restringe la incorporación al primer empleo”. Además, los perfiles junior son los más vulnerables frente a la irrupción de la inteligencia artificial, que ya está limitando su acceso al trabajo. Herranz sugiere que la falta de herramientas de competitividad —flexibilidad, intermediación y acuerdos con universidades— agravará la situación.
En Francia, la contratación de becarios a través de agencias de empleo representa el 15 % de la facturación de ManpowerGroup, un modelo que, según Herranz, podría replicarse en España. Además, cerca del 20 % de los trabajadores de agencias de empleo están destinados al sector público francés, práctica legal pero poco utilizada en nuestro país, donde la gestión de la temporalidad pública se mantiene interna.
El ejecutivo también menciona el caso de Suiza, que con una tasa de paro del 2,6 % sigue invirtiendo en políticas activas de empleo para anticiparse a la transformación digital y a la IA. “Hay buenas prácticas en otros países que podríamos aplicar aquí”, subraya, añadiendo que en España se siguen invirtiendo recursos en formaciones que no aportan resultados concretos.
Fondos infrautilizados
Las empresas disponen de fondos públicos a través de Fundae para la capacitación, los cuales no aparecen en su cuenta de resultados y, por tanto, muchos empresarios los consideran un gasto y limitan su presupuesto. Asimismo, el Gobierno posee el 70 % de los fondos europeos destinados a la convergencia digital sin utilizar, lo que frena la capacidad de competir en habilidades con el resto de Europa y, en consecuencia, la mejora de los salarios medios.
Herranz también llama la atención sobre el absentismo laboral en España, que alcanza el 6,7 % de las horas pactadas, muy por encima de la media de Europa Occidental. Asegura que aún no se ha realizado un análisis profundo para identificar sus causas y aplicar medidas correctivas, y que la prevención y la legislación deben garantizar que no haya abusos, aunque la normativa por sí sola no basta.

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