Siete héroes en la sombra luchan contra virus letales en un bunker secreto en España

En un complejo científico situado a las afueras de Madrid, en Tres Cantos, un pequeño grupo de investigadores se prepara para dar un paso sin precedentes en la historia de la investigación biomédica española. Siete científicos, cinco de ellos mujeres, están a punto de convertirse en los primeros en trabajar en un laboratorio de nivel BSL-4 en España, el máximo grado de contención biológica que existe. Este hito, fruto de una inversión de 5,2 millones de euros por parte de la farmacéutica GSK, supone la transformación de cinco salas previamente clasificadas como BSL-3 en dos laboratorios independientes de nivel 4, capaces de contener los patógenos más peligrosos del mundo.

El salto al nivel más alto de bioseguridad
Los laboratorios BSL-4 están diseñados para manipular agentes infecciosos extremadamente peligrosos, como el virus del Ébola o el de Marburg, que causan enfermedades mortales para las que no existen tratamientos ni vacunas efectivas. A diferencia del BSL-3, donde aún hay opciones terapéuticas, en el nivel 4 todo cambia: no hay prevención, no hay cura. “La pandemia de covid-19 nos hizo reflexionar sobre nuestra responsabilidad. Nos dimos cuenta de que tener este tipo de laboratorio no era solo posible, sino casi una obligación”, afirma David Barros, director de I+D en Salud Global de GSK en España.
El centro de Tres Cantos, con más de tres décadas de experiencia y alrededor de un centenar de investigadores, se especializa en enfermedades infecciosas que afectan a poblaciones vulnerables, especialmente malaria, tuberculosis y resistencias bacterianas. A este lugar han llegado avances clave, como la tafenoquina, un tratamiento de dosis única contra una forma durmiente de la malaria, o el descubrimiento de una bacteria que impide que los mosquitos transmitan el parásito. Ahora, con el nuevo laboratorio, su alcance se amplía hacia amenazas con alto potencial pandémico.
¿Qué significa trabajar en un BSL-4?

- Los investigadores deben desnudarse completamente y ducharse antes de vestirse con ropa especial del laboratorio.
- Entrar y salir requiere un proceso riguroso que puede tomar hasta una hora y media, incluyendo vestirse con trajes de presión positiva (conocidos como “escafandras”), que garantizan que no haya contacto con el exterior.
- El trabajo se realiza en parejas, en modo “espejo”, donde cada científico supervisa al otro y autoriza su acceso.
- Las sesiones dentro del laboratorio no superan las cuatro horas: no se permite salir a beber agua ni ir al baño.
- Toda la ropa, el aire y los residuos pasan por doble descontaminación antes de salir de las instalaciones.
El diseño del laboratorio es una fortaleza: todo está duplicado, blindado y sellado. El aire se filtra hasta cuatro veces al entrar y al salir, la presión negativa evita fugas incluso en caso de corte de luz, y los materiales más peligrosos se trasladan en contenedores herméticos. Las dos salas BSL-4 son independientes, lo que permite trabajar simultáneamente con diferentes patógenos sin riesgo de interacción.
Objetivos iniciales y supervisión constante
Los primeros retos científicos del equipo serán la tuberculosis multirresistente —que afecta a medio millón de personas cada año— y la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una enfermedad viral transmitida por garrapatas, endémica en los Balcanes y con alto riesgo de expansión. Aunque actualmente no existen vacunas ni antivirales aprobados, el laboratorio permitirá investigar en condiciones seguras para desarrollar nuevas terapias.
El laboratorio ya cuenta con la certificación de la Comunidad de Madrid. La validación interna final se completará en abril, y a partir de entonces se iniciará una fase progresiva de trabajo en niveles 2 y 3, antes de alcanzar el nivel 4 pleno, previsto para finales de 2026 o principios de 2027. Durante este tiempo, los siete investigadores continuarán entrenándose en los protocolos de entrada, salida y manejo de emergencias hasta que cada gesto sea automático.
El Gobierno español, que está construyendo su propio laboratorio BSL-4 en el Instituto Carlos III en Majadahonda, ha firmado un acuerdo de colaboración con GSK. El presidente Pedro Sánchez visitó las instalaciones el pasado 3 de marzo, destacando la importancia estratégica de este tipo de infraestructuras. Con solo ocho laboratorios BSL-4 en la Unión Europea y 51 en todo el mundo, según el informe Global BioLabs 2023 del King’s College de Londres, España da ahora un paso crucial en su capacidad para responder a futuras amenazas biológicas.

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