Sánchez deja los Presupuestos en suspenso y apuesta todo por la guerra

Por tercer año consecutivo, la presentación de los Presupuestos Generales del Estado queda en suspenso. Aunque el Gobierno había fijado el primer trimestre de 2025 como plazo para su aprobación —un periodo que concluye este mes—, la crisis derivada del conflicto en Irán ha servido de motivo para retrasar nuevamente su entrega. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido concentrar toda la atención política en las consecuencias de la guerra, especialmente en el impacto energético y económico, y ha relegado a un segundo plano la ya tradicional batalla presupuestaria. El paquete de medidas de emergencia que se aprobará este viernes, centrado en mitigar los efectos de la escalada en Oriente Próximo, ocupa ahora el centro del escenario.

El foco político cambia: de los Presupuestos a la crisis internacional
El texto presupuestario, aunque técnicamente avanzado, no podrá salir adelante sin una decisión política del presidente. Y Sánchez, en estos momentos, prefiere no asumir el riesgo de presentar unas cuentas que probablemente serían rechazadas en el Congreso. La falta de apoyos suficientes, sumada a la inminente salida de María Jesús Montero del Gobierno —que dejará Hacienda para liderar la candidatura del PSOE en Andalucía, cuyas elecciones podrían convocarse en mayo—, abre la puerta a que sean sus sucesores quienes asuman la responsabilidad de presentar los Presupuestos, si es que finalmente se presentan este año.
El viaje de Sánchez a Bruselas este jueves refuerza su estrategia de situar a España como actor clave en la respuesta europea a la crisis. Junto a otros líderes, buscará coordinar una respuesta contundente ante la presión de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, y definir un plan común frente a la nueva crisis energética. Aunque el Ejecutivo insiste en que el impacto económico actual es menor al provocado por la guerra en Ucrania, la volatilidad del precio del petróleo y del gas obliga a actuar con celeridad.
Debate interno en el Gobierno

- El conflicto ha desatado un intenso debate interno sobre el alcance del escudo social que se aprobará.
- Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica, trabaja en una reforma profunda del mercado energético que reforzará las energías renovables.
- El Gobierno defiende que esta crisis vuelve a demostrar la necesidad de acelerar la electrificación y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
- Se estudian nuevos incentivos y cambios regulatorios para impulsar las renovables, que producen energía más barata y segura en territorio nacional.
El decreto que se anunciará el viernes será clave, pero también polémico. Una de las principales tensiones gira en torno a si incluir o no medidas de vivienda, especialmente la congelación de alquileres en las próximas 600.000 renovaciones contractuales. Sumar, encabezado por Yolanda Díaz, insiste en que es urgente actuar ya, mientras que varios ministros del PSOE temen que introducir este tema haga caer el decreto por la oposición de socios clave como Junts o el PNV.
Posiciones encontradas entre socios de coalición y apoyos parlamentarios
- María Jesús Montero descartó medidas sobre vivienda: “Llevaremos solo aquellas que tengan consenso”.
- Mónica García (Sumar) consideró “inconcebible” no abordar el problema del alquiler.
- EH Bildu y ERC exigen la inclusión de políticas de vivienda, como la prórroga obligatoria de contratos.
- Junts advierte: “Medidas anticrisis, sí; chantajes, no”.
- PNV lo advierte con contundencia: incluir vivienda sería “jugar a la ruleta rusa”.
En medio de este clima, Sánchez ha querido dejar clara su prioridad. Durante una rueda de prensa conjunta con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó estar gestionando “una de las mayores crisis de mi mandato” y rechazó las preguntas sobre los Presupuestos. “No avalamos esta guerra, pero vamos a proteger a nuestra gente”, afirmó, insistiendo en que la respuesta energética y social debe ser el foco del momento.
Aunque la Constitución no obliga a que los Presupuestos se aprueben para mantener la actividad del Gobierno —pues existe la figura de prórroga—, sí exige que se presenten. Un requisito que el Ejecutivo de Sánchez lleva tres años incumpliendo. Esta vez, la guerra en Irán sirve como justificación política, pero también revela la debilidad del Ejecutivo para construir mayorías estables. Mientras, el país sigue sin cuentas públicas aprobadas, y el debate sobre el modelo económico y social del futuro se pospone, una vez más, ante la urgencia del presente.

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