Dmitri Muratov, periodista ruso represaliado: Putin se ha reído de los políticos europeos

Dmitri Muratov, director del periódico independiente Nóvaya Gazeta y laureado con el Premio Nobel de la Paz en 2021, llegó a Vigo como si acabara de volver de un futuro sombrío que hoy afecta a naciones que consideraban estar a salvo. “Tengo que advertirles que ahora mismo están entrevistando a un enemigo del Estado”, señaló el periodista ruso durante su intervención en el Auditorio do Mar, en el marco del Vigo Global Summit, celebrado el 12 de noviembre.

Una denuncia sobre la erosión democrática en Rusia

Murátov recordó que, desde que Vladimir Putin asumió la presidencia en 2000, el gobierno ha ido cerrando sistemáticamente los medios críticos y ha encarcelado a decenas de periodistas; 48 de ellos se encuentran actualmente privados de libertad. En su país, “todo es propaganda” y, tras el atentado de Beslán en 2004, las restricciones a la libertad de expresión se intensificaron. Dos años después, la periodista Anna Politkóvskaya fue asesinada, marcando el inicio de una serie de homicidios contra colaboradores de Nóvaya Gazeta. “Queríamos cerrar el periódico después de la tercera muerte, pero mis compañeros insistieron en seguir trabajando”, recordó Muratov, quien también señaló que posteriormente fueron asesinados otros tres periodistas del medio.

El premio Nobel denunció la doble actitud de la Unión Europea, ejemplificada por la visita de un alto funcionario europeo que, tras rendir homenaje a Politkóvskaya con flores, firmó acuerdos energéticos con Gazprom. “Putin se ha burlado de los políticos europeos; hablaron de derechos humanos, pero su prioridad siguió siendo el petróleo y el gas”, criticó Muratov, añadiendo que al menos 16 presidentes y ministros europeos han ocupado cargos en compañías vinculadas a Rusia, entre ellas el excanciller alemán Gerhard Schröder en Rosneft y el exprimer ministro francés François Fillon.

Tras el inicio de la “operación especial” en Ucrania —término usado por Moscú para evitar la palabra “guerra”—, el gobierno retiró la licencia a Nóvaya Gazeta. Los periodistas más jóvenes del medio se exiliaron y fundaron una edición para Europa en Riga, mientras que los veteranos, incluido Muratov, permanecieron en Moscú. Ante la censura, la redacción lanzó una encuesta entre sus lectores para decidir si cerrar el periódico o continuar publicando bajo presión. “Miles de personas votaron; nos pidieron que siguieramos, que no nos rendiéramos”, explicó Muratov, señalando que ahora la información se difunde a través de Telegram y YouTube.

El periodista describió el panorama global como un regreso del fascismo y una censura que se ha extendido más allá de Rusia. “Los algoritmos se imponen, la gente ha dejado de creer en la verdad y solo acepta lo que ve, siente y oye. Cuando la verdad se usa en exceso, pierde su eficacia, como ocurre con los antibióticos”, afirmó. Propuso la creación de redes internacionales de periodistas que verifiquen la información, especialmente ahora que las plataformas de redes sociales están reduciendo sus herramientas de fact‑checking. Muratov señaló que ya colaboran con la periodista filipina Maria Ressa, co‑ganadora del Nobel, y con una plataforma china.

En contraste, Muratov elogió las libertades que aún existen en Europa: “El Parlamento europeo permite manifestaciones, existen diarios como EL PAÍS, La Stampa, Le Monde o Frankfurter Allgemeine, y la gente puede expresar su opinión sin temor a ser encarcelada”. Criticó la falta de respuesta de la comunidad internacional ante los presos políticos en Rusia, entre ellos cerca de cincuenta periodistas, y denunció la inacción de instituciones como la Santa Sede, la Cruz Roja o el gobierno francés.

Respecto a la situación en Gaza, Muratov indicó que está organizando una visita para observar los hechos de primera mano. Considera que la “tragedia” de Gaza es distinta a la de Ucrania: “Hamás provocó a Israel, mientras que Ucrania nunca provocó a Rusia”. Subrayó que las historias de conflicto entre árabes y judíos son diferentes de la relación entre Ucrania y Rusia, aunque ambos escenarios generan un gran número de víctimas.

Al concluir la entrevista, Muratov expresó una profunda desilusión: “No tengo esperanza, vivo sin esperanza, estoy libre de esperanza”. Sin embargo, añadió que la generación joven es “la mejor de la historia”, están contra la guerra y demuestran empatía. “Eso sí es esperanza”, concluyó con una sonrisa.

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