Criar un hijo con un desconocido: una nueva manera de formar una familia con riesgo de cosificación

Xavi había soñado con ser padre desde joven, pero a sus casi cincuenta años todavía no había encontrado a la persona adecuada para compartir ese proyecto. Tras descartar la idea de una pareja tradicional, optó por una alternativa poco conocida en España: la copaternidad. Gracias a una agencia especializada, logró contactar a Soraya, una mujer embarazada de 38 semanas, y hoy ambos están esperando a su hijo en la localidad de Sabell.

La copaternidad consiste en que dos personas, sin necesidad de mantener una relación sentimental, deciden tener y criar un hijo en común. Desde el inicio, comparten derechos y responsabilidades parentales que se formalizan en un contrato, siempre priorizando el bienestar del menor.

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Aspectos legales y éticos

La catedrática Celia Gómez‑Salvago, del Comité de Bioética de España, recuerda que el año pasado advirtió sobre el riesgo de “cosificación” de los niños en los contratos de copaternidad previos a la concepción. “Este modelo familiar no es ni más ni menos válido que cualquier otro, pero es esencial que los acuerdos se firmen con plena responsabilidad y consciencia social”, subraya.

En ausencia de una legislación específica, los futuros coparentalistas suelen recurrir al convenio regulador utilizado en divorcios de mutuo acuerdo. Este documento regula la custodia, el domicilio, la manutención, la educación y los mecanismos de resolución de conflictos entre los progenitores.

Según Carmen Balaguer, fundadora de Copaternid.com, agencia que lleva cinco años operando en España, los acuerdos deben incluir, además de la responsabilidad y la ética, una cláusula de flexibilidad que evite predefinir la personalidad del menor y le permita desarrollarse libremente.

Balaguer también destaca que la mayoría de sus clientes son hombres, ya que las mujeres enfrentan la presión del reloj biológico. “No supone un problema, porque la agencia adapta los procesos a las distintas situaciones de tiempo y disponibilidad”.

El proceso de selección en la agencia incluye una entrevista inicial, la entrega de antecedentes penales, documentos laborales y médicos, y la demostración de estabilidad geográfica y emocional. Solo los candidatos que superan esta valoración pasan a la fase de búsqueda de pareja coparental.

Hasta la fecha, la iniciativa ha facilitado la conexión de decenas de personas y el nacimiento de diez niños.

Pasos típicos para formar una pareja coparental

  • Registro en una plataforma especializada y evaluación del perfil.
  • Entrevista preliminar para confirmar motivaciones y estabilidad.
  • Entrega de documentos oficiales (antecedentes penales, laborales y médicos).
  • Emparejamiento con candidatos compatibles y organización de encuentros guiados.
  • Elaboración de un contrato privado que detalla derechos y deberes.
  • Firma del convenio regulador una vez nacido el bebé.

En el caso de Xavi y Soraya, la agencia organizó sus primeras citas y les proporcionó una lista de temas a tratar. Posteriormente, elaboraron un contrato privado que precede al convenio regulador. Actualmente, Xavi reside en la casa de Soraya, cada uno en su propia habitación, y planean continuar así hasta que el niño alcance los dos años y medio.

El niño fue concebido mediante fecundación in vitro en una clínica de reproducción asistida, aunque la agencia también acompaña a parejas que optan por la concepción natural.

María, una mujer de 39 años que también ha acudido a la agencia, explica que prefiere la copaternidad a la maternidad soltera porque desea que su hijo cuente con una red de apoyo sólida. “Quiero un mejor amigo con quien compartir la crianza, basándonos en la confianza y el cariño, sin que exista la intención de formar una pareja romántica”, afirma.

Para muchos, este modelo familiar sigue siendo poco conocido y genera escepticismo. Sin embargo, tanto Xavi como María coinciden en que, elegida con responsabilidad, la copaternidad puede ofrecer una alternativa libre y feliz para quienes desean ser padres sin seguir los esquemas tradicionales.

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