Lorenzo Silva revela el drama del general Campins fusilado por lealtad

La figura del general Miguel Campins, nacido en Alcoy en 1880 y fusilado en Sevilla el 16 de agosto de 1936, atraviesa como un hilo conductor gran parte de la historia convulsa de España en las primeras décadas del siglo XX. Su vida, marcada por el servicio militar, las contradicciones personales y un profundo sentido del deber, se ha convertido ahora en el eje central de *Con nie. Vida y destino del general Campins*, la nueva novela de Lorenzo Silva, que recupera no solo la trayectoria de un hombre olvidado, sino también el clima que condujo a la Guerra Civil española.

Un militar entre dos Españas
Campins fue un militar formado en el crisol de la Guerra de África, un conflicto que, según Silva, sentó las bases del enfrentamiento fratricida de 1936. “En esa guerra se gesta todo”, afirma el escritor, “porque allí se forjan tanto los que se alzarán en armas como los que, fieles a la legalidad, intentarán detener el golpe desde el primer momento”. Recién nombrado comandante militar de Granada, Campins se negó a secundar la sublevación militar. A pesar de sus vínculos personales con Francisco Franco —con quien había trabajado estrechamente en la Academia General Militar de Zaragoza—, su decisión lo condenó. Fue detenido, juzgado en consejo de guerra y fusilado en Sevilla el mismo día en que Federico García Lorca fue apresado en la capital granadina.
La coincidencia simbólica no es menor. Silva, durante una visita a Madrid antes de viajar a Granada para recorrer los lugares clave de la historia de Campins, reflexiona sobre lo que pudo haber sido: la casa de los Rosales, donde Lorca buscó refugio; el gobierno civil, donde Campins intentó mantener el orden; el cuartel de artillería, escenario del motín contra su autoridad. “Se puede especular: ¿qué habría pasado si Campins hubiera logrado mantener Granada bajo control republicano? ¿O si se hubiera sumado a los rebeldes? En ninguno de los dos casos, creo, Lorca habría sido asesinado”, sostiene.
Un hombre de paradojas

- Huérfano desde niño por una epidemia de cólera, creció en un internado y arrastró una soledad que nunca lo abandonó.
- Era a la vez un militar curtido en combate, con numerosas condecoraciones, y un intelectual reflexivo, autor de textos profundos sobre organización militar.
- Entre sus escritos figura un documento de 300 páginas sobre la estructura de la Academia General Militar, que dirigió junto a Franco.
“Este hombre es una colección de paradojas”, dice Silva, quien descubrió su historia tras un encuentro fortuito con el nieto de Campins, Miguel Ángel Solana Campins, tras una presentación de su libro anterior, *Recordarán tu nombre*, sobre el general Aranguren y su resistencia al golpe en Barcelona. Historias paralelas, decisiones éticas en momentos límite.
La herencia de la guerra de África
Para Silva, la Guerra de África no fue solo un conflicto colonial, sino una experiencia transformadora que dividió a los militares en dos caminos opuestos. Por un lado, quienes, como el general Mola, internalizaron la guerra sin cuartel, con saqueos, uso de armas químicas y represión brutal contra civiles, y decidieron trasladar esa lógica al escenario español. Por otro, quienes, como Campins, rechazaron esa barbarie y se negaron a aplicarla contra sus propios compatriotas.
“La novela explora por qué unos decidieron imponer el terror como método, y otros no”, señala el autor. Campins, fiel a la República, se negó a emitir bandos de guerra que legitimaran la represión. Esa negativa le costó la vida. Fue arrestado por el general Queipo de Llano, conocido como el “virrey de Andalucía” por su crueldad, quien ignoró las gestiones de Franco para pedir clemencia. El 16 de agosto de 1936, Campins fue ejecutado frente a las murallas de la Macarena.
La figura del militar ha permanecido en la sombra, como muchas otras del estamento castrense en la literatura española. Silva, cuyo abuelo combatió en África, lamenta ese vacío: “Los militares han sido excluidos de la narrativa nacional, en parte por el desprecio histórico hacia su papel en el siglo XIX, en parte por el trauma de las guerras del siglo XX”. Mientras que la Primera Guerra Mundial generó una rica literatura de testimonios, la guerra del Rif fue librada por soldados analfabetos y pobres, cuyas voces no llegaron a los libros.
Un llamado a la razón en tiempos de belicismo
En un contexto de resurgimiento del belicismo internacional, Silva recupera el pensamiento del filósofo español del siglo XVI Francisco de Vitoria, precursor del derecho internacional. Para Vitoria, una guerra justa solo era legítima como último recurso y debía beneficiar a la comunidad política, no a un príncipe o dictador. “Todo eso que hoy parece olvidado, incluso burlado por líderes como Donald Trump”, concluye el escritor, “fue lo que sentó las bases de la Sociedad de Naciones y de la Carta de la ONU”.
Con *Con nie*, Lorenzo Silva no solo rescata la memoria de un hombre, sino que interpela al lector sobre las decisiones éticas en tiempos de crisis, sobre el peso del pasado y sobre quiénes son los verdaderos héroes en medio del caos.

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