Es como estrenar lo mismo dos veces: Wicked y la polémica costumbre de dividir una película en dos

El musical “Wicked”, que lleva más de dos décadas como uno de los grandes éxitos de Broadway, ha llegado al cine con una estrategia que ha dividido la opinión de críticos y espectadores. La primera entrega, protagonizada por Cynthia Erivo y Ariana Grande, recaudó unos 690 millones de euros en taquilla mundial, superando ampliamente su presupuesto estimado entre 260 y 280 millones de euros. En su segundo fin de semana, la secuela “Wicked: Parte 2” ya ha acumulado cerca de 200 millones de euros (aproximadamente 226 millones de dólares), lo que garantiza que la inversión total se convierta en beneficio neto.

Una división que busca rentabilizar al máximo la franquicia

El origen de “Wicked” se remonta a 2003, cuando el musical de Stephen Schwartz y Winnie Holzman, basado en la novela de Gregory Maguire “Wicked: Memorias de una bruja mala” (1995), debutó en Broadway y se convirtió en el cuarto espectáculo más longevo del circuito, solo superado por “El rey león”. La obra explora la historia de la Bruja Mala del Oeste, ofreciendo una visión alternativa al clásico “El maravilloso mago de Oz”. La decisión de dividir la adaptación cinematográfica en dos partes responde, según el experto en musicales Alberto Mira, a la imposibilidad de condensar todo el material en una sola película de tres horas.

“Desde el punto de vista cinematográfico la división puede resultar innecesaria, pero desde el económico tiene mucho sentido”, comentó Mira a ICON. “Se han añadido nuevas canciones y escenas, lo que lleva la duración total de ambas películas a unas cinco horas”. Sin embargo, la segunda entrega ha recibido críticas más desfavorables que la primera, en parte porque el segundo acto del musical siempre ha sido considerado menos fuerte que el primero, que culmina con el icónico número “Defying Gravity”.

El enfoque de la segunda parte permite desarrollar subtramas que en la obra teatral pasan casi desapercibidas, como la cuestión de los animales esclavizados y la relación paralela con los sucesos de “El mago de Oz”. No obstante, algunos observadores señalan que la narrativa sufre de falta de economía y que el final de la película no brinda una conclusión clara, lo que sugiere una intención más comercial que artística.

El modelo de dividir una historia en dos partes no es exclusivo de “Wicked”. La práctica se popularizó con “Harry Potter y las reliquias de la muerte” (2010‑11) y “Crepúsculo: Amanecer” (2011‑12), que también se estrenarón en dos entregas para maximizar ingresos y ofrecer material extra en DVD y plataformas de streaming. Otros casos, como “Los juegos del hambre: Sinsajo” (2014‑15) y “El hobbit” (2012‑14), mostraron que la estrategia puede generar tanto elogios como críticas, dependiendo de la ejecución y la respuesta del público.

En la última edición de los Oscar, “Wicked” obtuvo dos galardones (mejor vestuario y mejor diseño de producción) de diez nominaciones, aunque ni Erivo ni Grande lograron el premio a la mejor actriz. Los productores han anunciado que seguirán explorando nuevas historias dentro del “universo Wicked”, mientras que una versión española de la obra se ha estrenado recientemente en el Teatro Real, ofreciendo una experiencia completa que combina inicio y final en una sola puesta en escena.

En el contexto más amplio del cine comercial, la tendencia a dividir relatos en múltiples entregas se mantiene como una herramienta para prolongar la vida útil de una franquicia y multiplicar sus fuentes de ingreso. Sin embargo, la estrategia no garantiza el éxito; el fracaso de la última entrega de la saga “Divergente” y los problemas de producción de “Spider‑Man: Cruzando el multiverso” y “Fast & Furious X” demuestran que la división también puede resultar contraproducente si el contenido no mantiene la calidad esperada.

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