Alejandro Gertz Manero renuncia como fiscal general de México

Alejandro Gertz Manero presentó su renuncia al cargo de Fiscal General de la República (FGR) este jueves, después de una larga negociación con el oficialismo que se prolongó durante la mañana. El titular, de 86 años, había anunciado que su mandato concluiría en enero de 2028, pero las conversaciones entre su equipo y la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum no lograron un acuerdo para que la dimisión se formalizara antes del mediodía.

En la carta de renuncia, Gertz Manero manifestó que la presidenta le había ofrecido un puesto de embajador en un “país amigo”, propuesta que consideró como una forma de cerrar su etapa al frente de la Fiscalía sin que se generara una confrontación pública entre el fiscal y el gobierno.

Motivos y contexto de la salida

Según fuentes cercanas al proceso, la decisión de Gertz Manero estuvo influida por un enfriamiento de su relación con la presidenta y con el gabinete de Seguridad, encabezado por el secretario Omar García Harfuch. El fiscal había llegado a la FGR con el respaldo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y durante su gestión impulsó la transformación de la Procuraduría General de la República en una Fiscalía General autónoma, además de consolidar una estructura burocrática propia.

Su salida marca el cierre de una etapa en la que pocos funcionarios del gobierno de López Obrador lograron mantenerse al frente de sus dependencias durante todo el periodo. Entre los escasos supervivientes se encontraba Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, quien había sido titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Con la dimisión de Gertz Manero, la administración de Sheinbaum tiene la oportunidad de reconfigurar el aparato federal de seguridad y justicia. En los 13 meses que lleva al frente del Ejecutivo, la presidenta ha buscado acercarse al fiscal, asistiendo regularmente a las reuniones del gabinete de Seguridad y a las conferencias matutinas de prensa. Esta cercanía se reflejó en la incorporación de funcionarios afines a su equipo, como el caso de César Oliveros, quien ingresó a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada.

El nuevo titular de la FGR, que será designado por la presidenta, deberá enfrentar el desafío de fortalecer las investigaciones penales, mejorar la cadena de evidencia y reducir la impunidad que, según el propio Harfuch, sigue siendo un problema estructural en el país.

Gertz Manero también quedó registrado en la historia como el primer Fiscal General de la República independiente y por haber protagonizado uno de los casos de presunto tráfico de influencias más polémicos de los últimos años, que involucró a su familia política.

En 2015, Gertz Manero interpuso una denuncia contra la expareja de su hermano fallecido y sus dos hijas, acusándolas de negligencia que habría agravado la enfermedad del hermano, quien murió de neumonía. La denuncia, que inicialmente no prosperó, se reactivó cuando Gertz Manero ocupó la Fiscalía. En septiembre de 2020, la entonces fiscal de la Ciudad de México, Ernestina Godoy (actual consejera jurídica de la presidencia), emitió órdenes de detención contra las dos hijas; una de ellas, Alejandra Cuevas, fue arrestada y permaneció en prisión durante un año y medio, hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó su caso en marzo de 2022.

Otros episodios controvertidos durante su gestión incluyen la reanudación del caso Odebrecht, que implicó al exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya, y a varios funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto. A pesar de las órdenes de detención emitidas en 2019, el proceso no ha derivado en condenas, al igual que otras investigaciones de corrupción, como la del organismo Segalmex.

Asimismo, la Fiscalía bajo Gertz Manero enfrentó críticas por su manejo del caso Ayotzinapa. Tras los primeros avances que permitieron la identificación de restos humanos, el fiscal impulsó la remoción del titular del caso, Omar Gómez, lo que provocó la paralización de las pesquisas y generó desconcierto entre la sociedad y los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos.

Con la dimisión del 86‑añero, el Ejecutivo de Sheinbaum podrá nombrar a un nuevo fiscal que comparta su visión y prioridades, lo que, según el gabinete de Seguridad, eliminará “cualquier excusa” para la falta de resultados en materia de investigación y persecución del delito.

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