Las imágenes de la reina Sofía junto a sus hijas en la Semana Santa de Cartagena y Murcia

La reina emérita Sofía acompañada de sus hijas, las infantas Cristina y Elena, asistieron este jueves 2 de abril a la Procesión del Silencio y del Cristo de los Mineros, organizada por la Cofradía de los Californios en Cartagena, una de las manifestaciones más emblemáticas de la Semana Santa murciana.
Al caer la noche, la familia real fue recibida entre vítores y aplausos por el público congregado en la zona. Tras una breve visita a la iglesia de Santa María de Gracia, punto de partida del recorrido, se trasladaron al edificio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, desde donde observaron el paso de la procesión. La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, y otras personalidades locales acompañaron a la reina durante el acto, que se caracteriza por el silencio y la solemnidad de sus participantes.
Visita a Murcia y la procesión de los Salzillos
Al día siguiente, viernes 3 de abril, la familia real se desplazó a la capital de la región, Murcia, para presenciar la Procesión de los Salzillos, organizada por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esta procesión, declarada Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, es la más representativa de la Semana Santa murciana y se celebra por la mañana.
Antes de la procesión, la reina y sus hijas realizaron una visita privada al Museo Salzillo y a la sede de la cofría para admirar las esculturas del renombrado imaginero barroco Francisco Salzillo, cuya obra protagoniza el desfile del viernes. El presidente de la comunidad autónoma, Fernando López Miras, recibió a la reina Sofía y a las infantas, acompañándolas hasta el punto de observación en la ciudad.
Durante el recorrido, la familia real contempló el paso de “Los Azotes”, una de las piezas más célebres de Salzillo, y fue testigo del tradicional reparto de caramelos por parte de los nazarenos. Un miembro de la cofría entregó a la reina un dulce mientras el obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, observaba la procesión desde el palacio episcopal.
En ambas ciudades, la presencia de la reina emérita está sujeta a la normativa de 1928 que obliga a los miembros de la familia real a cubrir el rostro durante las procesiones. Asimismo, los comercios situados en el recorrido apagaron sus rótulos y la iluminación como señal de respeto.
Como muestra de gratitud por la visita, las autoridades locales entregaron a Sofía y a sus hijas varios obsequios con fuerte identidad cartagenera: un pañuelo de seda pintado a mano por la artesana Rosa Torres, inspirado en la caverna del Teatro Romano; un broche de plata con forma de capitel corintio, réplica de una pieza original de la época de Augusto hallada en el yacimiento; y colgantes con forma de cola de ballena, en homenaje a la fauna marina que frecuenta la costa.
Las infantas también participaron activamente, capturando momentos con sus teléfonos móviles y observando detenidamente los detalles de los pasos y esculturas, demostrando su interés por la tradición y el patrimonio cultural de la región.

Deja una respuesta