El Estadio Azteca cambia poco pero su alma sigue intacta

El Estadio Azteca en Mexico City

El Estadio Azteca, símbolo indiscutible del fútbol mexicano y escenario de algunos de los momentos más icónicos de la historia del deporte rey, se prepara para vivir uno de los capítulos más intensos de su existencia: albergar por tercera vez partidos de una Copa del Mundo, tras haber sido sede en 1970 y 1986. Con 24 encuentros mundialistas a sus espaldas —10 en el Mundial de 1970, nueve en el de 1986 y cinco programados para 2026—, el coloso de Santa Úrsula se consolida como el estadio con más participaciones en torneos FIFA. Sin embargo, detrás de la gloria y la emotividad que lo rodean, su proceso de remodelación ha estado marcado por retrasos, incertidumbre y tensiones entre intereses públicos, privados y comunitarios.

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Una remodelación con altibajos

Desde que México, junto con Estados Unidos y Canadá, fue designado sede del Mundial 2026, se anunció que el Azteca requería una transformación integral para cumplir con los estándares exigidos por la FIFA. Inicialmente, se anunciaron planes ambiciosos que incluían no solo la modernización del estadio, sino también la construcción de un complejo urbano con centro comercial, departamentos y hotel, bajo el nombre de “Conjunto Estadio Azteca”. Sin embargo, el proyecto fue cancelado en agosto de 2022 por el Gobierno de la Ciudad de México, tras la negativa de Televisa —propietaria del inmueble a través del Grupo Ollamani— a llegar a acuerdos con las autoridades locales y los vecinos de las alcaldías Tlalpan y Coyoacán, quienes temían el agravamiento de la crisis hídrica y el fenómeno de gentrificación en la zona.

Con el tiempo apretando, las obras de remodelación finalmente comenzaron en junio de 2024, más de dos años después de lo inicialmente previsto. Aunque en 2020 el entonces presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Yon de Luisa, había asegurado que los trabajos arrancarían entre 2023 y 2024, la falta de claridad en los planes y la ausencia de información oficial mantuvieron en suspense a aficionados y medios. Según Félix Aguirre, director del estadio, las obras estarían listas a finales de 2025, aunque en marzo de 2025, apenas días antes de la reinauguración, aún se observaban trabajos en curso.

Cambios internos y ausencia de transparencia

Estadio Azteca Mexico City stadium aerial view
  • Instalación de 2,000 luces LED para mejorar la iluminación del campo.
  • Creación de nuevas zonas vip para aficionados con mayores recursos.
  • Renovación de vestidores, butacas y áreas sanitarias.
  • Colocación de 200 cámaras de vigilancia y mil puntos de acceso Wi-Fi.

A pesar de estos avances, no se difundió un plan integral ni se publicó información detallada en el sitio web del estadio. EL PAÍS solicitó una entrevista con Grupo Ollamani para conocer los detalles del proyecto, pero no obtuvo respuesta.

Puntos Clave
  • El Estadio Azteca será sede por tercera vez de partidos de una Copa del Mundo, convirtiéndose en el estadio con más participaciones en torneos FIFA
  • El proceso de remodelación del estadio ha enfrentado retrasos, incertidumbre y conflictos entre intereses públicos, privados y comunitarios
  • El ambicioso proyecto "Conjunto Estadio Azteca", que incluía centro comercial, departamentos y hotel, fue cancelado en 2022 por falta de acuerdos con autoridades y vecinos
  • Las obras de remodelación finalmente comenzaron en junio de 2024, más de dos años después de lo previsto inicialmente

El nombre en juego

Para financiar parte de la remodelación, Televisa decidió vender el nombre comercial del estadio. En marzo de 2025, se anunció una alianza con Banorte, el banco mexicano que aportó 2,100 millones de pesos a cambio del derecho a bautizar el recinto como Estadio Banorte. Sin embargo, días después, la propia institución financiera reconoció que el nombre no podía mantenerse durante el Mundial 2026 debido a las regulaciones de la FIFA, que prohíben denominaciones comerciales en los estadios durante la competición. Como consecuencia, el recinto será conocido temporalmente como Estadio Ciudad de México durante el torneo.

La decisión generó rechazo entre los aficionados, quienes ven en el nombre “Azteca” una identidad profundamente arraigada en la historia y la cultura del fútbol nacional. Para muchos, el estadio no es solo una infraestructura deportiva, sino un monumento vivo que honra una de las grandes civilizaciones prehispánicas.

Conflictos con los dueños de palcos y fallas en la reapertura

Otro de los desafíos que enfrentó la remodelación fue la negociación con los propietarios de los palcos, cuyos contratos de 99 años datan de la construcción original del estadio en 1966. Estos privilegiados tenían derecho a asistir a todos los eventos sin costo. Sin embargo, durante un Mundial, la FIFA administra directamente esos espacios. Tras meses de tensiones, en septiembre de 2025 se alcanzó un acuerdo: los dueños de palcos podrán asistir a todos los partidos, pero los gastos correrán por cuenta de Grupo Ollamani.

Además, el día de la reventa de boletos para la reapertura del estadio, el sistema de la plataforma Fanki colapsó, lo que obligó a suspender temporalmente la venta y dañó la percepción de eficiencia del operativo.

El 6 de febrero, Emilio Azcárraga, presidente de Grupo Ollamani, reconoció los desfases entre el cronograma original y el avance real de las obras, aunque aseguró que “todo va muy bien” y que las labores continuarán incluso después de la reinauguración. Esta será la cuarta remodelación del Azteca en su historia.

Uno de los momentos más esperados era la posible participación de Cristiano Ronaldo en un partido de despedida en el estadio, lo que habría sumado al portugués a la lista de leyendas que han dejado huella en sus gradas, como Pelé, Diego Maradona, Franz Beckenbauer, Iker Casillas y Ronaldinho. Sin embargo, una lesión frustró esa posibilidad. Tampoco estará disponible el estacionamiento para aficionados, ya que aún no se ha concluido su construcción.

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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