Sagunto prohíbe a mujeres en Semana Santa y revienta redes

Por tercera vez en 27 años, la localidad valenciana de Sagunto ha vuelto a decidir que las mujeres no puedan participar como cofrades en su Semana Santa, una festividad que se remonta al año 1492 y que sigue regida por normas tradicionales que excluyen a la mitad de la población. Esta decisión, tomada por la mayoría de los cofrades, ha generado una fuerte polémica y ha desencadenado una reacción institucional inmediata: el Gobierno ha iniciado los trámites para retirar la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, argumentando que la exclusión de mujeres constituye una clara discriminación.

Tradición frente a inclusión
Gonzalo Escrig Molina, de 23 años y clavario de la Semana Santa de Sagunto este año, defiende la continuidad del modelo actual. En una entrevista, asegura que no percibe el ambiente como machista: “No considero machirulo el ambiente”, afirma, insistiendo en que las normas responden a una tradición arraigada que busca preservar la esencia histórica de la celebración. Sin embargo, esta postura choca con las voces que reclaman una modernización de la festividad.
Entre ellas está Blanca Ribelles, una de las impulsoras de la iniciativa por una Semana Santa inclusiva en Sagunto. Para Ribelles, mantener la exclusión de las mujeres en un evento público y reconocido oficialmente es inadmisible en una sociedad democrática y igualitaria. Su lucha busca abrir espacios de participación sin renunciar al valor cultural y religioso de la festividad, pero adaptándola a los principios de igualdad vigentes.
Reacciones institucionales y eclesiásticas

- El Gobierno central ha activado los procedimientos para revocar el reconocimiento nacional a la fiesta, al considerar que vulnera derechos fundamentales.
- El Arzobispado de Valencia ha señalado que no intervendrá de forma directa, descartando emitir una norma eclesiástica que obligue al cambio. El arzobispo ha afirmado: “No vamos a promulgar un ‘decretazo’”.
- La polémica ha trascendido el ámbito local, generando debate en medios, redes sociales y partidos políticos sobre el equilibrio entre tradición y derechos.
La situación en Sagunto pone en evidencia una tensión creciente en múltiples celebraciones populares de España, donde las tradiciones milenarias entran en conflicto con los estándares contemporáneos de igualdad y no discriminación. Mientras tanto, la Semana Santa de 2025 se prepara bajo el signo de la incertidumbre, con el futuro del reconocimiento turístico nacional pendiente de resolución.

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