España lanza laboratorio secreto para controlar a IAs y robots

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha recibido un contrato público de 175.452,42 euros, financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, para equipar un laboratorio dedicado al estudio de la interacción entre seres humanos y entidades artificiales. El proyecto, que se desarrollará en el Campus de Bellaterra de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), busca avanzar en la llamada “Inteligencia Artificial centrada en el humano” (HCAI), una corriente emergente que pretende que la IA potencie, en lugar de sustituir, las capacidades humanas.
Objetivos y líneas de investigación del nuevo laboratorio
El Social Minds AI Lab del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC se enfocará en tres áreas prioritarias:
Inteligencia social

Se traducirán los mecanismos de interacción social humana en modelos computacionales que permitan a robots y agentes virtuales comprender y generar comportamientos socialmente adecuados.
Solidez cognitiva
Se desarrollarán marcos modulares y escalables que constituyan la arquitectura de sistemas inteligentes complejos, facilitando su integración y evolución.
Responsabilidad ética

Se garantizará que los avances tecnológicos beneficien a la sociedad de forma ética y sostenible, preservando el control humano, la transparencia, la equidad y la privacidad.
Para cumplir estos objetivos, el laboratorio contará con un núcleo de cómputo de última generación capaz de ejecutar modelos de lenguaje avanzados y aplicaciones gráficas de alto rendimiento. Además, se instalarán estaciones de trabajo especializadas en la generación de gráficos 3D, simulaciones y entornos de realidad virtual.
En cuanto al equipamiento robótico, el proyecto incluye la adquisición de un robot semihumanoide equipado con láseres de detección, cámara RGB‑D y capacidad de modular la fuerza de su brazo para manipular objetos y desplazarse de forma segura. Asimismo, se incorporará un sistema multi‑robot formado por al menos seis mini‑robots idénticos diseñados para colaborar entre sí en tareas conjuntas.
El laboratorio no solo investigará interacciones físicas entre humanos y robots, sino también interacciones en entornos virtuales, como avatares 3D y “smart objects”. Un ejemplo concreto es el proyecto EMOROBCARE, que desarrolla un robot social para apoyar terapias dirigidas a niños con autismo, demostrando el potencial de la IA para atender necesidades humanas sin necesidad de aplicar las famosas leyes de la robótica de Asimov.

Deja una respuesta