La Fórmula 1 vuelve a la casilla de salida: tras el Mundial ganado por Norris, las escuderías se preparan para una revolución en 2026

Después de la victoria de Lando Norris, que devolvió la gloria a McLaren tras 17 años sin podios, la Fórmula 1 se prepara para el mayor cambio de su historia: el nuevo reglamento que entrará en vigor en 2026. Con la llegada de esa normativa, la competición, dominada en la última década por Mercedes (siete títulos consecutivos entre 2014 y 2020) y Red Bull (cuatro campeonatos entre 2021 y 2024), abre una nueva puerta para que otras escuderías, como la británica McLaren, puedan disputar el título.

Liberty Media, promotora del certamen, ha decidido “reinventar” la F1 para que los aficionados no puedan confiar en los conocimientos adquiridos hasta ahora. El objetivo es crear un entorno más competitivo y, al mismo tiempo, alineado con los retos medioambientales del siglo XXI.
Principales novedades del reglamento 2026
Los cambios más relevantes afectan a la propulsión, la aerodinámica y la forma en que se disputan los adelantamientos.
- Motorización híbrida renovada: los monoplazas seguirán usando un motor de combustión interna de 1,6 L turbo V6, pero la arquitectura híbrida se incrementará al 50 % de la potencia total. La potencia eléctrica pasará de los actuales 120 kW a unos 350 kW, gracias a un sistema de recuperación de energía (ERS) que dependerá exclusivamente del frenado; el MGU‑H, que extraía energía del escape, quedará eliminado.
- Combustibles sostenibles: a partir de 2026 todos los equipos deberán utilizar combustibles 100 % sostenibles, una medida que busca reconciliar la alta tecnología del deporte con los compromisos medioambientales.
- Aerodinámica simplificada: los coches serán aproximadamente 20 cm más cortos, 10 cm más estrechos y 30 kg más ligeros. Los alerones tendrán un perfil menos complejo, lo que permitirá una mayor reactividad y facilitará los cambios de dirección en pista.
- Fin del DRS: el alerón trasero móvil que ha estado en vigor desde 2011 será sustituido por un sistema de aerodinámica activa con dos modos (X y Z). En modo “X” el coche adoptará una configuración más plana para maximizar la velocidad en rectas; en modo “Z” aumentará la carga aerodinámica para mejorar el agarre en curvas. Además, los pilotos dispondrán de un botón “nitro” que entregará potencia extra desde la batería cuando se encuentren cerca del rival que precede.
Los equipos tendrán que interpretar y explotar estos cambios para obtener ventajas que se traducirán en millones de euros al final de la temporada.
En el ámbito de los suministros de motores, la situación es igualmente turbulenta. Red Bull dejará atrás su alianza con Honda para pasar a Ford Powertrains, que regresa a la Fórmula 1 con la intención de enfrentar el nuevo reto técnico. Sin embargo, la salida de varios ingenieros clave de Red Bull ha generado dudas sobre la rapidez de adaptación. Por su parte, Honda ha firmado un acuerdo con Aston Martin, aunque ya se han escuchado rumores de que el fabricante japonés podría no estar listo para los primeros test en Barcelona, programados entre el 26 y el 30 de enero.
Fernando Alonso, que vuelve a la parrilla a los 44 años, comentó que ya tiene los vuelos reservados para los test, subrayando la incertidumbre que rodea a algunos proveedores. En contraste, Mercedes y Ferrari parecen estar mejor posicionados para afrontar la transición, gracias a su infraestructura y experiencia en la gestión de cambios regulatorios.
Los primeros ensayos en el circuito de Montmeló se realizarán a puerta cerrada, sin presencia de prensa ni transmisión televisiva, para evitar filtraciones de datos y posibles “bochornos” que puedan alterar la competitividad inicial de la temporada.

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