Honduras aguarda expectante para conocer al sucesor de Xiomara Castro

El domingo se llevó a cabo la jornada electoral en Honduras, con la población acudiendo a las urnas para elegir al próximo presidente y a los 128 legisladores y 298 alcaldes que completarán la estructura política del país. El recuento de votos comenzó de inmediato y se espera que el primer corte de resultados se publique a las 21:00 hora local, cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) mostrará la primera estimación de los más de 6,5 millones de sufragios emitidos.

Competencia entre la continuidad de Libre y la alternativa de la derecha

Los tres principales contendientes han lanzado declaraciones de victoria antes de que concluya el escrutinio. Xiomara Castro, presidenta y candidata del partido Libre, informó desde su cuenta de X que “el reporte de todo el país es excelente” y afirmó que “estamos ganando las elecciones”. Por su parte, Salvador Nasralla, del Partido Liberal, se declaró vencedor, asegurando que obtendría el 50 % de los votos y proclamó: “Voy a ser presidente. Aquí prácticamente todo el mundo vota por mí”. El otro candidato de la derecha, Nasry Asfura, del Partido Conservador, cuenta con el respaldo del expresidente de EE. UU., Donald Trump, quien ha prometido indultar al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión en los Estados Unidos por narcotráfico. Además, el presidente argentino Javier Milei expresó su apoyo a Asfura.

El CNE será la autoridad que, una vez publicado el resultado oficial de todas las actas, declarará a los nuevos titulares del poder ejecutivo, legislativo y municipal. El general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, reiteró que el reconocimiento de los nuevos mandatarios dependerá exclusivamente del resultado oficial del CNE, sin tomarse en cuenta los datos preliminares del sistema TREP, que ha sido cuestionado por el oficialismo.

La jornada se desarrolló sin incidentes graves, aunque bajo una atmósfera de máxima polarización y la constante presencia de militares, una medida que la presidenta Castro impuso mediante un estado de excepción para combatir la violencia de pandillas y el narcotráfico. A los militares se les asignó la tarea de asegurar la transmisión y custodia de las actas electorales, una función que la normativa nacional no les atribuye habitualmente.

Los centros de votación abrieron a las siete de la mañana. Desde temprano, los tres candidatos visitaron sus respectivos puestos, haciendo un llamado a la participación ciudadana. Además de elegir al presidente, los hondureños decidirán la composición del Congreso y de los gobiernos municipales. La propia Xiomara Castro emitió su voto al mediodía, acompañada por su esposo, el expresidente Manuel Zelaya, y declaró: “Ya comenzamos un proceso de refundación del país; estas elecciones son fundamentales para nuestra democracia. El pueblo merece paz y tranquilidad, y debe ejercer su derecho al voto con libertad”.

En los centros de votación se observaron algunos incidentes menores. Jair Rico, de 22 años, custodio del partido Libre, relató que el sistema biométrico presentó pequeñas interrupciones al inicio, pero que el problema se resolvió rápidamente y la participación siguió fluida. Por su parte, Nicolás Carrasco, quien acudió con su esposa, expresó su preocupación por la corrupción endémica y recordó la promesa de instaurar la Comisión Internacional Anticorrupción (CICIH), una iniciativa que la actual administración aún no ha concretado.

Observadores internacionales resaltaron la tranquilidad del proceso. La Misión de Observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) desplegó a 101 observadores en los 18 departamentos del país y no registró incidentes graves. El jefe de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, Francisco Assis, describió la elección como una “fiesta cívica”. Sin embargo, la Red de Defensa de la Democracia, organización hondureña, documentó 4 427 incidencias, entre las que destacan urnas no instaladas, material electoral dañado o incompleto y problemas con los equipos biométricos. Además, la red denunció que en algunos centros los militares exigieron credenciales a los observadores, una práctica fuera de su competencia.

Grupos de derechos humanos y observadores locales solicitaron la relajación del estado de excepción, argumentando que la presencia militar en los centros de votación podría coaccionar al electorado. Luis Fuentes, observador de la Red de Defensa de la Democracia, señaló que en una escuela de Tegucigalpa se instaló un retén militar que impidió el ingreso de votantes, describiendo la situación como “contraproducente” e intimidatoria.

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