La inyección de Trump y una alta polarización marcan las elecciones de Honduras

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intentado influir en los comicios de este domingo en Honduras al manifestarse a favor del candidato conservador Nasry Asfura, del Partido Nacional. En sus declaraciones, el mandatario calificó de “comunistas” a los dos rivales restantes —Rixi Moncá, del partido Libre, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal— una expresión que, en un contexto conservador como el hondureño, genera temores en sectores empresariales y tradicionales.
Apoyo de Trump y otras figuras internacionales
Trump anunció el viernes que pretende indultar al expresidente Juan Orlando Hernández, conocido como “JOH”, quien cumple una condena de 45 años por vínculos con el narcotráfico, además de una gestión gubernamental calificada como deficiente, mala respuesta a la crisis sanitaria del COVID‑19 y presunto desfalco cercano a los 200 millones de dólares de la seguridad social. Asfura, por su parte, se ha subido a la ola de apoyo del expresidente estadounidense y ha utilizado la red social X (antes Twitter) bajo el apodo “Papi a la orden”, donde publicó un montaje con la frase: “El indulto es una potestad del presidente de los Estados Unidos. Por la familia, el indulto deja atrás sus tristezas y les permite recuperar la tranquilidad y la felicidad que se merecen”.
Otra figura internacional que mostró su respaldo a Asfura fue el economista y diputado argentino Javier Milei, quien en la misma plataforma afirmó que “es el candidato que mejor representa la oposición a los tiranos de izquierda que destruyeron Honduras”.
Lucía Vijil, coordinadora de Observación Electoral del Centro de Estudios para la Democracia (CEsp), señaló: “La gente de Honduras, sobre todo después del golpe de Estado de 2009, rechaza cada vez más el intervencionismo de Estados Unidos. A veces se piensa que cuando EE. UU. respalda a un candidato, ese es el que todos deberían votar, pero ahora hay un rechazo y muchos piensan que, si EE. UU. respalda a un candidato, el voto se puede decantar por el contrario”.
Los sondeos de opinión sitúan a Asfura por debajo de Nasralla y Moncá, aunque los tres candidatos acusan mutuamente fraudes electorales y reclaman igualdad de oportunidades en la contienda.
Nasralla, por su parte, lanzó el viernes un mensaje al país vistiendo una camiseta con la leyenda “JOH nunca más”, recordando los presuntos lazos de Hernández con el narcotráfico y reforzando su discurso de cambio y lucha contra la corrupción.
En el trasfondo de la campaña, lo que está en juego es la continuidad del modelo de izquierda liderado por la presidenta Xiomara Castro o un giro conservador, representado tanto por Nasralla como por Asfura. Castro, que rompió con una década de gobiernos conservadores vinculados a élites empresariales, ha incrementado el gasto social y la inversión pública. Un informe del Center for Economic and Policy Research (CEPR), organismo progresista con sede en Washington, indica que “bajo su mandato la economía ha crecido moderadamente y la pobreza y la desigualdad han disminuido, aunque siguen siendo elevadas”.
El mismo informe destaca el pragmatismo de Castro: “A pesar de que figuras de la oposición y algunos republicanos estadounidenses la califican de ‘comunista’, el gobierno de Castro ha mantenido un programa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ha recibido elogios por su prudente gestión fiscal”. Además, Honduras fue reintegrada a la iniciativa “Cuenta del Desafío del Milenio”, creada por EE. UU. en 2024 para reducir la pobreza extrema.
Otro desafío importante para la mandataria ha sido la violencia criminal. Para enfrentarlo, Castro declaró un estado de excepción en varias zonas afectadas por pandillas y crimen organizado, otorgando al ejército amplias facultades, como la suspensión de garantías constitucionales, registros y detenciones sin orden judicial. Organizaciones de derechos humanos han criticado la medida, aunque el informe del CEPR señala que la tasa de homicidios alcanzó su nivel más bajo en la historia reciente.
El proceso electoral del domingo será observado por más de 43 organizaciones nacionales y 25 internacionales, entre ellas la Organización de los Estados Americanos (OEA), que ha pedido a las autoridades garantizar condiciones equitativas para una elección justa. El sistema de transmisión de resultados preliminares (TREP) ha generado desconfianza entre los opositores, y el ejército, al que se le han conferido mayores atribuciones, anunció que reconocerá únicamente el recuento oficial de actas realizado por el Consejo Electoral.
Honduras, con una población de 11 millones de habitantes, enfrenta pobreza estructural, desastres naturales como el huracán Iota, violencia desbordante y una corrupción persistente. El país, de 112 000 km², es también uno de los más vulnerables al cambio climático, tema que, según los analistas, ha sido relegado en la agenda de los candidatos que compiten este domingo.

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