Petro manda la parada aunque vaya de salida

Petro manda la parada aunque vaya de salida

Colombia volvió de la Semana Santa con la campaña presidencial en marcha y un presidente que, técnicamente, lleva meses en la recta final de su mandato. A Gustavo Petro le quedan cuatro meses en el poder, pero quien espere encontrar a un mandatario retraído, gestionando el ocaso con discreción institucional, se equivoca.

Durante el primer trimestre de 2026 Petro ha demostrado una actividad política que habría llenado la agenda de cualquier otro mandatario durante meses. Su relación con Donald Trump ilustró esta dinámica: a inicios de año el presidente colombiano habló públicamente de la posibilidad de un ataque militar en su contra, y, en cuestión de semanas, realizó una visita amistosa a la Casa Blanca, regresando con una amplia sonrisa y fotografías de aparente camaradería.

En el plano regional, Petro desencadenó una disputa comercial con Ecuador, acusando al vecino de “bombardear” Colombia. Días después aclaró que la supuesta bomba había sido lanzada desde el territorio ecuatoriano, rebotó sin estallar y cayó en territorio colombiano. El episodio, que generó titulares y abundó en redes sociales, mostró la capacidad del presidente para centrar el debate público en torno a sus narrativas.

En el ámbito interno, el gobierno tomó decisiones de gran impacto. El ajuste histórico del salario mínimo, incrementado en un 23,1 % cuando la inflación apenas superaba el 5,1 %, desató críticas de economistas ortodoxos y de la oposición, aunque fue recibido con beneplácito por sindicatos y trabajadores. Tras la suspensión del decreto por parte de un magistrado, el Ejecutivo emitió un nuevo decreto con una argumentación más robusta, reforzando la idea de Petro de enfrentarse a un “bloque institucional” que obstaculiza sus reformas.

La jugada más reciente, y quizás la más audaz, se dio en plena Semana Santa: el ministro de Hacienda, Germán Ávila, anunció su retiro de la Junta Directiva del Banco de la República tras meses de tensiones con la mayoría de sus miembros sobre la política de tasas de interés. Petro respaldó inmediatamente a su ministro, describiendo la controversia no como una diferencia técnica, sino como una confrontación política entre su gobierno y una institución que, según su relato, favorece a los acreedores en detrimento de los deudores.

Puntos Clave
  • Petro mantiene una agenda política intensa en sus últimos meses de mandato, pasando de amenazar con un ataque militar a Donald Trump a una visita amistosa a la Casa Blanca con fotos de camaradería
  • Desencadena una disputa comercial con Ecuador al acusar al vecino de “bombardear” Colombia, para luego aclarar que la supuesta bomba rebotó sin estallar y cayó en territorio colombiano
  • Implementa un histórico ajuste del salario mínimo, incrementándolo un 23,1 % frente a una inflación de 5

Escenario electoral y candidatos

La campaña presidencial avanza con varios contendientes. En la izquierda, el oficialista Iván Cepeda, quien había buscado participar en la consulta de la izquierda el día de las elecciones legislativas, fue excluido por una decisión del Consejo Nacional Electoral. Aun así, sigue liderando los sondeos como el candidato del continuismo, defendiendo el legado de Petro y confrontando al expresidente Álvaro Uribe. Su compañera de fórmula, Aída Quilcué, del partido indígena MAIS, representa la arquitectura política que llevó a la izquierda al poder en 2022, una estrategia que mira más al pasado que al futuro.

En la derecha, la disputa se ha polarizado entre dos aspirantes. Paloma Valencia, del Centro Democrático y heredera del uribismo, encarna la derecha institucional; por su parte, Abelardo de la Espriella, penalista mediático y figura disruptiva, se presenta como la opción más provocadora y alejada de los moldes tradicionales. La cuestión estratégica que plantea esta contienda es cuál de los dos tiene mayores posibilidades de vencer a Cepeda en una eventual segunda vuelta y, de ese modo, dejar atrás el petrismo.

La fractura interna de la derecha se ha profundizado. Enrique Gómez, ultra de la derecha, ha atacado tanto a Valencia como a Uribe, demostrando que el bloque no es monolítico, aunque comparten un claro pegamento: el antipetrismo. En este sentido, tanto la izquierda como la derecha definen su identidad más en relación a Petro que en torno a sus propias propuestas.

En los últimos cuatro meses, la campaña para suceder a Petro gira en torno al presidente saliente. Su candidato lo defiende, sus adversarios lo atacan, y Petro mismo, desde la Casa de Nariño, sigue generando titulares que eclipsan cualquier otro tema. La verdadera incógnita que flota en la política colombiana no es solo quién ganará el 31 de mayo, sino si el país podrá desarrollar un debate electoral propio mientras el presidente saliente continúa siendo el comunicador más influyente del escenario nacional.

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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