Maria Grazia Chiuri: La ropa es algo que te habla y no sabes por qué, hay algo muy fuerte a nivel subconsciente

En medio de la vorágine de las redes sociales, donde los desfiles parecen ser el último escenario de la moda de lujo, la realidad interna de la industria es mucho más compleja. La diseñadora Maria Grazia Chiuri, nacida en Roma y con 62 años, lo muestra con claridad: tras el apagón de los focos sobre la pasarela de Fendi en febrero, no se limitó a celebrar, sino que siguió trabajando en la presentación de su primera colección como directora creativa de la casa que marcó el inicio de su carrera.
“El desfile es la cara visible, lo que se comparte a través de los nuevos medios, pero para mí el showroom tiene la misma importancia”, explicó Chiuri, señalando que los encuentros con compradores y prensa permiten tocar y observar de cerca las prendas, desmontando la idea de que la moda sea solo espectáculo.
Una visión compartida: “Meno io, più noi”
Su primera colección para Fendi lleva el lema “Meno io, più noi” (menos yo, más nosotros), una reivindicación de la autoría colectiva que contrasta con la tradición de egos en el sector. Chiuri atribuye esta perspectiva a una “actitud femenina”, aunque insiste en que el trabajo en moda es, por naturaleza, colaborativo. “Al igual que en los deportes, la moda necesita equipos; rara vez se puede crear todo en solitario”, afirmó.
El proyecto también aborda la polémica del uso de pieles. Con la iniciativa “Echo of Love”, la diseñadora reutiliza materiales archivados y propone un nuevo atelier que transforma piezas de clientes, fomentando un ciclo de vida más sostenible para las prendas de piel.
En palabras de Chiuri, “no podemos negar que nuestra sensibilidad ha cambiado; debemos encontrar un equilibrio entre la percepción actual de ciertos materiales y el saber‑hacer artesanal que define a Fendi”.
La colección estuvo salpicada de mensajes, fruto de colaboraciones con la Fundación Mirella Bentivoglio y la artista contemporánea SAGG Napoli. “Me encanta que la moda ofrezca una oportunidad para debatir, crear comunidad y aportar otras perspectivas”, señaló mientras describía el entorno del Teatro della Cometa, un espacio cultural que la diseñadora ayudó a revitalizar hace ocho años.
Chiuri también reflexiona sobre el papel de la moda como instrumento político. “No comprendí plenamente su potencial hasta que llegué a Dior. En Francia la moda siempre ha sido una herramienta cultural para comunicar al país, mientras que en Italia, aunque vinculada a la artesanía, su conciencia social es más reciente”, recordó.
Su paso por Dior, donde fue la primera mujer en dirigir la casa en 2016, quedó marcado por lemas como “We Should All Be Feminists”, tomados del ensayo de Chimamanda Ngozi Adichie. En Fendi, la diseñadora busca ahora una narrativa de comunidad frente al creciente individualismo impulsado por los nuevos medios, a los que considera “narcisistas” y que alimentan la imagen del individuo por encima del colectivo.
Sobre la relación entre el objeto y la narrativa, Chiuri admite que “a menudo la moda se pierde en la historia que la rodea; sin embargo, la conexión real ocurre cuando el cliente entra a la tienda y siente el objeto”. Por eso enfatiza la autenticidad y la intuición en el proceso creativo, describiendo su método como “artesanal, basado en la investigación de técnicas y materiales que van surgiendo a lo largo del proyecto”.
En cuanto a la posición de la mujer en la moda, la directora creativa reconoce que, aunque históricamente figuras como Chanel, Lanvin y Vionnet fueron pioneras, todavía son escasas las mujeres al mando de grandes casas. “El sistema sigue siendo históricamente masculino, sobre todo en Italia. Somos la excepción, no la regla”.
El liderazgo en Fendi, según Chiuri, se caracteriza por la apertura y el trabajo en equipo. “Desde el primer día escuchaba el plural; todos éramos diseñadores, sin títulos jerárquicos. Ese entorno dio origen a talentos como Pierpaolo Piccioli, Frida Giannini o Alessandro Michele”.
Finalmente, la diseñadora comenta cómo ha aprendido a gestionar las críticas. “Forman parte del sistema; las constructivas son útiles porque obligan a repensar. Lo que no me interesa son los ataques superficiales sin fundamento”.

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