Irak se niega a entrar en la guerra sin legalidad según su primer ministro

Para acceder al palacio del Gobierno en Bagdad, donde el primer ministro iraquí Mohammed Shiaa al Sudani recibió a EL PAÍS, es necesario atravesar la Zona Verde, un enclave altamente protegido por muros de hormigón en la orilla occidental del río Tigris. Este área alberga sedes diplomáticas y gubernamentales, incluida la embajada de Estados Unidos, blanco frecuente de ataques por parte de milicias proiraníes. Desde que asumió el cargo en 2022, Al Sudani (56 años) ha liderado un país en equilibrio precario entre dos potencias regionales enfrentadas: Estados Unidos e Irán. Su gobierno intenta mantener una postura neutral en medio de una escalada regional que amenaza con arrastrar a Irak a un conflicto que ya está afectando gravemente su economía, profundamente dependiente de las exportaciones de petróleo.
El Ejecutivo de Al Sudani navega entre presiones internas y externas, mientras milicias aliadas y adversarias de Irán operan desde territorio iraquí, lanzando drones y misiles que, junto con las represalias de EE. UU., Israel e Irán, saturan el espacio aéreo del país. En este contexto, el primer ministro reiteró que Irak no desea involucrarse en una guerra que considera ilegítima y desproporcionada, especialmente tras los recientes ataques contra Siria desde Irak y contra bases iraquíes de origen no identificado.
Irak entre la violación del espacio aéreo y la defensa de su soberanía
“Irak no quiere ser parte en esta guerra, que carece de cualquier base legal y supone una agresión contra un país soberano”, afirmó Al Sudani. Se refirió al ataque reciente contra líderes religiosos y oficiales iraníes, calificándolo como un “peligroso indicador” de decisiones unilaterales que escapan al marco del sistema internacional. Denunció que desde el 7 de octubre, el gobierno de Israel, bajo el liderazgo de Benjamín Netanyahu, actúa “fuera de la ley y de las convenciones internacionales”, y que tanto EE. UU. como Israel violan diariamente el espacio aéreo iraquí para atacar a Irán, lo que a su vez provoca que Irán y milicias aliadas respondan lanzando misiles desde territorio iraquí hacia Israel.
El primer ministro subrayó que la Constitución iraquí prohíbe el uso del territorio nacional para atacar a otros países. “El Estado es el único que decide sobre guerra y paz. Ningún grupo armado tiene derecho a violar esa soberanía”, afirmó, aunque reconoció las dificultades que plantea la tecnología moderna: “Un dron que graba videos puede convertirse en un artefacto explosivo lanzado desde cualquier lugar”. A pesar de ello, destacó que el gobierno ha detenido a varios miembros de estos grupos y que están siendo procesados por la justicia iraquí. Asimismo, garantizó que se tomarán medidas disuasorias contra cualquier actor que use Irak como plataforma de ataques, ya sea contra naciones vecinas o contra su propio pueblo.
Relación con EE. UU.: tensiones crecientes y coordinación forzada
La presión de Estados Unidos sobre Bagdad para desarmar a las facciones armadas que atacan sus bases en Irak ha intensificado las tensiones bilaterales. Al Sudani hizo una distinción clara entre las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), que son parte del aparato estatal y operan bajo el mando del Estado, y otros grupos armados proiraníes que actúan de forma autónoma. “Las FMP son una garantía de seguridad y estabilidad en Irak, hicieron sacrificios en la guerra contra el Estado Islámico. Las facciones armadas, por otro lado, representan un desafío a la autoridad estatal”, afirmó.
El Gobierno iraquí ha impulsado negociaciones con todos los actores políticos para poner fin a la presencia de armas fuera del control estatal y anunció la culminación de la misión de la coalición internacional liderada por EE. UU. para septiembre de 2026, un hito que calificó como uno de sus mayores logros diplomáticos.
Las relaciones con Washington se han deteriorado tras el ataque de un avión estadounidense que mató a siete soldados iraquíes e hirió a 23 en la provincia de Ámbar. “Ya sumamos 100 mártires y 200 heridos por ataques contra nuestras fuerzas. Es inaceptable que se ataque a nuestras tropas bajo la justificación de supuestas conexiones con grupos armados, cuando la información es inexacta”, criticó. A pesar de la creación de un Alto Comité de Coordinación entre ambos países, Al Sudani admitió que se ha violado el acuerdo y que se requiere un mecanismo más efectivo para evitar nuevas agresiones.
Ante la pregunta de si sus fuerzas abrirían fuego contra aviones estadounidenses en caso de nuevos ataques, Al Sudani respondió: “Las Fuerzas Armadas tienen derecho a defenderse. No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando hay muertos y heridos. Si hay agresiones desconocidas, es lógico que se actúe en defensa propia”.
Impacto económico y apertura a la cooperación con España
La guerra regional ha tenido un impacto devastador en la economía iraquí. El cierre del estrecho de Ormuz ha reducido las exportaciones de petróleo en un 70%, afectando gravemente los ingresos estatales. Ante esta crisis, el gobierno ha buscado alternativas como el transporte por camión y la reactivación del oleoducto Irak-Turquía (ITP), que permite exportar unos 170.000 a 180.000 barriles diarios, una fracción mínima de los 3,4 millones que se exportaban antes del conflicto.
En medio de este escenario, Irak ha fortalecido sus lazos con países como España. Al Sudani describió la relación bilateral como un “cambio de paradigma” y calificó a España como un “socio estratégico”. Recordó que recibió al presidente Pedro Sánchez al inicio de su mandato y durante la cumbre de la Liga Árabe, además de haber visitado España para reunirse con el Rey y el jefe del Gobierno. Ambos países trabajan en un acuerdo de asociación estratégica bilateral, mientras empresas españolas participan en proyectos de infraestructura.
“Apreciamos la postura valiente de España frente a la ocupación de Palestina, Líbano y ante la agresión contra Irán. Eso honra a nuestro amigo Pedro Sánchez”, concluyó el primer ministro, destacando el apoyo popular y gubernamental de Irak hacia España en un momento de profunda convulsión regional.

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