Aviones F-18 de Estados Unidos sobrevolaron espacio aéreo de Venezuela este martes

Dos cazas F‑18 de Estados Unidos sobrevolaron el espacio aéreo venezolano y aguas del Golfo de Venezuela el martes, permaneciendo en la zona durante aproximadamente 40 minutos, según muestra el sitio de seguimiento de aviación Flightradar24. La incursión se produce en medio de las máximas tensiones entre Washington y Caracas, en un contexto en el que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido sobre la posibilidad de acciones militares contra territorio venezolano.

El vuelo tuvo lugar alrededor del mediodía local (16 h GMT) sobre aguas situadas a unos 160 km al noreste de Maracaibo, la segunda ciudad más poblada del país. Los aviones realizaron varios circuitos en forma de espiral antes de dirigirse hacia la zona de Aruba, donde se encuentra el portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford, el buque más grande y moderno del mundo, que lleva a bordo una escuadrilla de F‑18.

Demanda judicial y polémica sobre los ataques a narcolanchas

El Ford está operando en la región desde el mes pasado como parte del despliegue naval que Estados Unidos mantiene en el Caribe desde agosto, con cerca de 15 000 soldados. La administración Trump sostiene que la presencia militar tiene como objetivo combatir a los cárteles de la droga dentro de la operación “Lanza del Sur”, la cual, según el Departamento de Defensa, ha interceptado al menos 22 supuestas narcolanchas y ha causado la muerte de 87 personas. Caracas, por su parte, califica la campaña como un intento de forzar la caída del gobierno chavista.

Un grupo de organizaciones defensoras de los derechos civiles, encabezado por el Center for Constitutional Rights, la American Civil Liberties Union (ACLU) y su filial en Nueva York (NYCLU), ha presentado una demanda en un tribunal de Nueva York para obligar al gobierno estadounidense a publicar la “opinión legal” de la Oficina del Asesor Jurídico (Office of Legal Counsel, OLC) que respalda la legalidad de los ataques a narcolanchas en aguas internacionales del Caribe y del Pacífico oriental.

Según los demandantes, dicha opinión legal declara los ataques –hasta la fecha se habrían perpetrado al menos 22‑23– como actos lícitos dentro de un “conflicto armado” contra cárteles catalogados como organizaciones terroristas internacionales. Los grupos acusan que la opinión busca inmunizar a los funcionarios que autorizaron o participaron en los bombardeos, evitando futuras imputaciones penales que, de otro modo, serían consideradas homicidios.

Hasta el momento, la administración Trump se ha negado a publicar el contenido completo de la opinión, aunque habría mostrado una copia a algunos legisladores en noviembre.

La controversia se intensifica mientras persisten dudas sobre la posibilidad de que Washington lance ataques sobre territorio venezolano. El debate se reaviva tras el primer bombardeo estadounidense contra una supuesta narcolancha, en la que viajaban once personas. Legisladores demócratas exigen la publicación del video íntegro del ataque, que muestra cómo, tras el primer golpe, un segundo bombardeo mató a los dos supervivientes del primer intento.

El presidente Trump afirmó haber visto las imágenes y describió que, en ellas, los dos tripulantes intentan enderezar los restos de la embarcación antes de ser abatidos. “No es bonito”, comentó. La semana pasada había dicho que no tenía objeciones a que el video se hiciera público, aunque en ese momento aseguró no conocer su contenido exacto. Posteriormente, tras la resistencia de su administración a divulgar el material, cambió de postura.

En una entrevista con el medio Politico, Trump señaló que la decisión sobre la publicación del video correspondería al secretario de Defensa, Pete Hegseth. Comentó que, si el Pentágono decide hacerlo, “está haciendo un gran trabajo”. También indicó que dejaría que el jefe del Departamento de Defensa testifique ante el Congreso sobre el suceso, sin descartar la posibilidad de desplegar tropas estadounidenses en caso de una intervención en Venezuela.

El almirante Frank Briley, comandante de la unidad de operaciones especiales que ordenó el segundo ataque, compareció ante un comité del Congreso la semana pasada y mostró a los legisladores las imágenes completas del bombardeo. El congresista demócrata Jim Hines describió el material como “lo más terrible que he visto en mi carrera política”.

Según testigos presentes en la sesión, el video muestra a los dos sobrevivientes aferrándose a los restos de la lancha, intentando sin éxito enderezar el casco y trepar sobre la estructura volcada, mientras agitan los brazos en lo que parece un intento de rendición o solicitud de ayuda.

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