La cofradía invade la cultura pop con Playmobil y camisetas sorpresa

Cofradía figuritas Playmobil y camisetas

La Semana Santa en Andalucía vive una transformación singular: lo religioso se entrelaza con lo popular, y de esa fusión nace un fenómeno cultural y comercial sin precedentes. Lo cofrade, antes confinado a los templos y las procesiones, hoy desborda las calles en forma de calcetines con imágenes de pasos, camisetas con frases típicas de capataces, juegos de mesa temáticos y hasta figuras de Playmóbil inspiradas en nazarenos y costaleros. Este auge de la mercadotecnia cofrade, impulsado por las redes sociales, refleja una nueva manera de vivir la tradición: más desinhibida, menos dogmática y profundamente arraigada en la identidad colectiva.

Este cambio responde, en buena medida, a una nueva generación de andaluces —los llamados “millennials” o, en palabras del politólogo Jesús Juro, “generación del mollete”— que abrazan las tradiciones con naturalidad, sin complejos ni distinciones rígidas entre lo sagrado y lo festivo. Para ellos, la Semana Santa, los Carnavales, el Rocío o incluso la receta del puchero no son solo expresiones religiosas, sino formas de pertenencia social, espacios de encuentro y cohesión que se han vuelto mainstream gracias al impulso de las plataformas digitales.

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De la devoción al merchandising

Lo cofrade ya no se limita al culto o a la asistencia a procesiones. Se ha convertido en un estilo de vida, con su propio universo de productos. Empresas emergentes han captado esta demanda y han sabido traducirla en artículos con humor, ironía y un fuerte componente identitario. Pepe Pinreles, marca fundada por Javier Ayala y Juan Carlos Ramos Picchi en Triana, fue pionera al lanzar calcetines con motivos de Semana Santa, fallas o equipos de fútbol andaluces. “Lo hacemos con respeto, porque conocemos a nuestro público”, precisa Ayala, quien destaca que sus productos, concebidos inicialmente para un público joven, han terminado siendo adquiridos también por personas de 40 o 50 años, atraídas por el coleccionismo y el vínculo emocional con las imágenes.

El éxito de los álbumes de “Holy Cards”, cromos con escenas de la Semana Santa que imitan los tradicionales álbumes de cromos infantiles, es un claro ejemplo. Lo que empezó como un producto para niños se ha convertido en un fenómeno social en Sevilla, donde los aficionados se reúnen los fines de semana para intercambiar cartas. La fórmula ha trascendido Andalucía: ya existen ediciones específicas para Zaragoza, Salamanca, Zamora y Toledo, con adaptaciones a las particularidades locales.

Puntos Clave
  • La Semana Santa en Andalucía se ha transformado en un fenómeno cultural y comercial que fusiona lo religioso con lo popular
  • Ha surgido un auge del merchandising cofrade con productos como calcetines, camisetas, juegos de mesa y figuras de Playmobil inspiradas en tradiciones
  • Esta tendencia es impulsada por las redes sociales y una nueva generación que vive las tradiciones sin distinciones rígidas entre lo sagrado y lo festivo
  • Marcas emergentes como Pepe Pinreles han captado esta demanda creando productos con humor e identidad local que atraen tanto a jóvenes como a adultos

La marca hermandad

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  • Aesta.es, plataforma fundada por rían Selma, comenzó vendiendo chapas con escudos de hermandades en Jerez y hoy ofrece una amplia gama de productos: nazarenos en 3D, camisetas con frases de costaleros, pines de farolillos de feria o sombreros rocieros.
  • SPQRT, proyecto de Fran Martín y sus socios, diseña camisetas de fútbol inspiradas en hermandades sevillanas, jugando con los colores y estilos como si fueran equipos deportivos. Hoy ya visten a 17 cofradías de Sevilla y han expandido su catálogo a Málaga, Granada, Almería, Jerez e incluso a bandas de música procesionales.
  • Pablo Cañete, cofrade sevillano, creó una línea de juegos de mesa cofrades: desde un Trivial y un Quién es Quién hasta un UNO con la dinámica del “¡Ahí quehó!”, expresión típica de los capataces. Sus juegos, vendidos en tiendas físicas y online, tienen clientes no solo en Andalucía, sino también en Canarias, Cataluña, Italia o Francia.

Este auge del merchandising no es casual. Las hermandades, conscientes del poder de su marca, han comenzado a profesionalizar su gestión. Hoy cuentan con equipos dedicados a redes sociales, comunicación y estrategia de marca. “La Macarena”, por ejemplo, ya facturaba más de tres millones de euros anuales en productos derivados antes de que estas iniciativas privadas proliferaran. Desde principios del siglo XX, vendía barajas con sus imágenes titulares, anticipándose a una tendencia que hoy se ha masificado.

Un fenómeno que trasciende fronteras

Lo que empezó en Andalucía ya cala en otras regiones con fuerte arraigo cofrade. Empresarios del sector reciben pedidos desde Valladolid, Palencia o Zaragoza para adaptar sus productos a las tradiciones locales. La profesionalización de las hermandades, unida a la demanda de una ciudadanía que vive la religiosidad desde lo emocional y lo comunitario, ha convertido a la Semana Santa en un ecosistema económico y cultural en plena expansión.

Con más de 240.000 hermanos solo en Sevilla —más que los socios del Sevilla y el Betis juntos—, y 72.000 en Málaga, las cofradías no son solo instituciones religiosas, sino actores sociales con una influencia creciente. Y como tales, están siendo percibidas: como marcas con identidad, comunidad y capacidad de generar pertenencia. En ese contexto, el merchandising no desacraliza, sino que democratiza. Y en esa democratización, lo cofrade deja de ser un rito cerrado para convertirse en un lenguaje compartido, vivo, en constante evolución.

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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