Profesores de Infantil en Madrid estallan contra condiciones laborales y escolares

Las malas condiciones laborales y el deterioro de las instalaciones en las escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid han llevado a cientos de educadoras y educadores al límite. Tras años de precariedad, falta de recursos y escasa atención institucional, los profesionales del primer ciclo de Educación Infantil han decidido dar un paso firme: convocar una huelga indefinida a partir del 7 de abril. Bautizada como la “revolución del cero a tres”, la movilización busca exigir mejores salarios, reducción de ratios y la mejora urgente de las infraestructuras donde atienden a los más pequeños.

Condiciones laborales insostenibles
En la escuela infantil del CEIP Gabriel y Galán, en Alcobendas, la educadora Filomena Gómez relata con preocupación cómo debe dejar a los bebés solos cuando alguno se hace pis y ella no tiene a nadie que la sustituya ni una barrera de cristal que le permita vigilarlos mientras los cambia. “Es que los tengo que dejar solos y no los puedo mirar”, lamenta. Esta situación, cotidiana en muchos centros, es solo una muestra de las condiciones que viven diariamente quienes trabajan en estas escuelas.
Además de la sobrecarga laboral, las educadoras enfrentan sueldos insuficientes, muchas veces cercanos al salario mínimo interprofesional, y deben comprar materiales de su bolsillo porque las dotaciones públicas no alcanzan. “Si con la partida de alimentación no me llega, me lo tengo que gastar de la partida de materiales. ¿A costa de quién? A costa de la buena voluntad de las educadoras”, denuncia Francisco Alba, profesor en la escuela Ori Ori, en San Blas-Canillejas.
Infraestructuras en ruinas

- En varias escuelas, las goteras obligan a cerrar aulas y a achicar agua durante las lluvias.
- Según un estudio del PSOE municipal de 2025, el 52% de las escuelas infantiles —tanto gestionadas por el Ayuntamiento como por la Comunidad— tiene la Inspección Técnica de Edificios con resultado desfavorable.
- En algunos centros, las fachadas se han desprendido, hay humedades, moho y patios inseguros.
- Los bebés sufren las condiciones extremas: en verano duermen con pañales por el calor y en invierno necesitan abrigos por el frío dentro de las aulas.
“Preferiría llevar a mi hijo a un descampado a que jugara en estos patios”, asegura Alba, quien recuerda que año tras año las infraestructuras se deterioran y solo se aplican parches sin soluciones estructurales.
Un sistema desigual y con prioridades cuestionadas
La Comunidad de Madrid destina 67,3 millones de euros en becas para que familias matriculen a sus hijos en escuelas privadas, beneficiando a unos 34.000 niños en el curso 2025-2026. Este programa, criticado por los educadores, permite incluso que accedan familias con rentas superiores a los 100.000 euros anuales. Mientras tanto, la red pública sufre desatención, cierre de plazas por falta de personal y falta de inversión real en mejora de servicios.
El Ayuntamiento de Madrid también tiene su propio programa de becas, la “beca infantil plus”, con un presupuesto de 5,1 millones de euros para este curso. Sin embargo, solo 1.214 de los 11.738 solicitantes la recibieron, lo que deja al 90% fuera del beneficio. “La solución ha sido llenar todo de becas en lugar de subir las matrículas en la red pública”, critica Rosa Marín, educadora en el centro Las Mercedes.
Reivindicaciones centrales del movimiento
- Incluir el primer ciclo de Educación Infantil en la futura ley educativa sobre ratios, que actualmente solo lo contempla como recomendación en la Lomloe.
- Reducir las ratios para garantizar una atención individualizada a los niños.
- Incrementar los salarios, especialmente en los centros gestionados por el Ayuntamiento, donde los sueldos son hasta la mitad que en la red autonómica.
- Mejorar urgentemente las instalaciones y dotar de recursos suficientes para el funcionamiento diario.
La Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), apoyada por CGT, ha anunciado concentraciones frente al Ministerio de Educación, la Consejería madrileña y performances en lugares emblemáticos como Callao. Aunque la Consejería asegura haber establecido servicios mínimos y promueve el diálogo, los educadores insisten en que las respuestas institucionales han sido insuficientes durante años.
Mientras tanto, los profesionales siguen trabajando en condiciones precarias, conscientes de que su labor es esencial, pero exigentes con un sistema que, según ellos, valora más los subsidios a la privada que la dignificación de la educación pública para los más pequeños.

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