El juez ordena 24 años después del asesinato de Helena Jubany el ingreso en prisión del principal sospechoso

Los avances en la genética forense han permitido, 24 años después del crimen, que el presunto asesino de Helena Jubany sea ingresado en prisión preventiva. El investigado es Santiago «Santi» Laiglesia, antiguo compañero de excursiones del grupo de Sabell y principal sospechoso del homicidio de la joven.
Hace tres meses, la unidad de criminalística confirmó la presencia de material genético de Laiglesa en la ropa que llevaba puesta Helena el día de su muerte. El hallazgo, sumado a los indicios ya existentes, ha llevado al juzgado de primera instancia número 2 de Sabell a dictar su ingreso en prisión sin derecho a fianza, bajo la acusación de homicidio consumado.
Motivos del ingreso en prisión preventiva
El magistrado ha destacado que el nuevo indicio genético constituye “una prueba tangible que incrimina al investigado”. Además, se considera que existe un riesgo de fuga, pues “a mayor gravedad del delito y de la pena prevista, mayor es la tentación de huir”. La falta de documentación que acredite arraigo familiar o laboral de Laiglesia refuerza esta valoración.
Según la jueza, aunque Laiglesia ha estado a disposición del tribunal desde la reapertura del caso, “esa conducta puede cambiar ahora que se cuenta con pruebas sólidas y objetivas”. La magistrada también señaló que el hecho de que el sospechoso sea funcionario de la Generalitat de Cataluña implica recursos económicos que podrían facilitar una fuga al exterior, incluso fuera de la UE.
Helena Jubany, de 27 años, ejercía como bibliotecaria en Sentmenat y era también periodista. Fue encontrada sin vida, desnuda, en el patio interior de un edificio de Sabell en 2001; su ropa quedó en la azotea del mismo edificio. La autopsia descartó el suicidio, al determinar que la víctima había recibido una dosis de benzodiacepina 35 veces superior a la terapéutica, lo que indicaba que estaba inconsciente antes de la caída.
En la fase inicial de la investigación, la atención se centró en la Unión Excursionista de Sabell, a la que pertenecía la víctima. Se señaló a Montserrat Careta, compañera del grupo que habitaba en el mismo edificio, como sospechosa tras descubrirse mensajes anónimos amenazantes enviados a Jubany semanas antes del crimen. La policía estimó que dichos mensajes podrían haber sido escritos por Careta, quien fue ingresada en prisión preventiva y se suicidó en la cárcel, dejando una carta en la que declaraba su inocencia.
El caso quedó archivado provisionalmente en 2005 por falta de pruebas contundentes. Sin embargo, la investigación cobró nuevo impulso en 2020, cuando el programa “Crims” señaló a Santi Laiglesia como posible autor del asesinato. Desde entonces, se reabrieron diligencias y se recabaron nuevos testimonios.
Entre los elementos que el juzgado ha señalado en contra de Laiglesia destacan:
- Su presencia nocturna en la vivienda de su pareja la noche del asesinato.
- Posible ayuda para subir el cuerpo de la víctima a la azotea, ya que resultaba imposible que la joven lo hiciera sola.
- Participación en la redacción de los mensajes anónimos dirigidos a Jubany.
- Declaraciones contradictorias sobre su paradero en el momento de la muerte.
Otro investigado, Xavier Jiménez, también integrante de la Unión Excursionista, está siendo examinado por su posible implicación en el envío de los mensajes anónimos.
Con la nueva prueba de ADN y la valoración de los riesgos de fuga, el juzgado ha ordenado la medida cautelar de prisión preventiva contra Santi Laiglesia, mientras continúa el proceso judicial por el asesinato de Helena Jubany.

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