Preso en la esperanza: en Palestina el tiempo de silencio ha terminado

El monodrama autobiográfico “Preso en la esperanza”, escrito por Nabil Al Raee junto a Juan Ayala y Miguel Oyarzún, se ha convertido en una exigente pieza de teatro de resistencia que vuelve a los escenarios de la Cisjordania ocupada. La obra, producida por el Teatro del Barrio, narra la brutalidad de los interrogatorios de cuatro horas a los que fue sometido Al Raee bajo tortura, y la manera en que el arte escénico se transforma en protesta contra la ocupación militar israelí.
Al Raee, intérprete y coautor del monodrama, relata cómo, durante su detención en la cárcel de Ascalón, una de sus hijas empezó a cantar una nana que él había compuesto para ella. La canción se interrumpió entre golpes y gritos, pero el recuerdo quedó como símbolo de resistencia. En el escenario, el artista combina el canto, la poesía y la música con la laúd, ofreciendo al público una experiencia que combina la crudeza del testimonio con la belleza de la creación artística.
Funciones y próximos estrenos
El ciclo de presentaciones, a cargo del Teatro del Barrio, se prolongará hasta el 12 de diciembre. Los horarios y sedes confirmados son los siguientes:
- El Escorial – 27 de enero
- Valencia – 13 de febrero
- Otras ciudades de la comunidad autónoma de Madrid y Andalucía – fechas por confirmar
El escenario donde se representa la obra tiene una historia cargada de violencia y resiliencia. Fundado en 1987 en el campo de refugiados de Yenín, el Teatro Piedra nació gracias a Arna Mer‑Jamis, mujer judía de ideario comunista. En 2002, tropas israelíes lo destruyeron. Su hijo, Juliano Mer‑Jamis, de origen palestino cristiano, lo reconstruyó bajo el nombre de Freedom Theatre, del que Al Raee formó parte como artista asociado. Juliano fue asesinado en 2006, a apenas cien metros del teatro, y en 2025 la ocupación militar convirtió nuevamente el recinto en una base militar, expulsando a los 17 000 habitantes de Yenín.
En medio de esa tragedia, Al Raee mantiene viva la llama de la resistencia civil. Su monodrama no busca el victimismo ni el melodrama; al contrario, plantea una confrontación honesta con la audiencia, obligándola a reconocer la complejidad y la crudeza del conflicto. La puesta en escena, dirigida por Juan Ayala y Miguel Oyarzún, se presenta como una alternativa urgente a los discursos simplistas que suelen acompañar la narrativa internacional sobre la Nakba, el apartheid y la supuesta limpieza étnica en Palestina.
“Estar en escena es la mejor forma de protestar contra la ocupación militar: es como encontrar mis propios guijarros y lanzarlos”, afirma Al Raee, subrayando la capacidad del teatro para convertir la vulnerabilidad personal en un arma de lucha colectiva.

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