Brasil se encamina a unas elecciones sin mujeres candidatas a la presidencia por primera vez en más de 20 años

El próximo 4 de octubre los brasileños acudirán a las urnas electrónicas para elegir al próximo presidente, pero la pantalla de votación no mostrará ninguna cara femenina. Por primera vez desde 2002 el país celebrará unas elecciones presidenciales sin ninguna mujer como candidata, lo que sitúa a Brasil en una posición de escasa representación femenina en la política.

La contienda se perfila como un duelo entre dos hombres: el presidente en ejercicio, Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección, y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien actualmente cumple una condena bajo arresto domiciliario. A este enfrentamiento se suman otros aspirantes con menores posibilidades, entre ellos el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiú, recién anunciado como candidato. Todos ellos pertenecen a partidos de derecha o de centro‑derecha.
Participación femenina y obstáculos estructurales
En las elecciones de 2022 se batió el récord de candidatas a la Presidencia con cuatro mujeres en la lista, aunque solo la centrista Simone Tebet logró obtener un modesto 4 % de los votos. Tras su derrota, Lula la invitó a integrarse a su gobierno como ministra de Planificación, una medida que algunos analistas catalogaron como un “regalo envenenado”, dada la escasa visibilidad que la ministra ha tenido hasta la fecha. Ahora la política de Tebet se orienta a la conquista de un escaño en el Senado.
La ausencia de mujeres en la carrera presidencial refleja la baja representación femenina en la esfera política brasileña. En el ranking de la ONU sobre participación de mujeres en parlamentos, Brasil ocupa el puesto 133 a nivel mundial, con menos del 20 % de los escaños ocupados por congresistas mujeres.
En el gabinete de Lula, sólo ocho de los 38 ministerios están dirigidos por mujeres, y de los 27 estados del país, apenas dos cuentan con gobernadoras. Aunque en los últimos años se aprobaron leyes que obligan a los partidos a cumplir cuotas mínimas de candidatas, la justicia electoral debe intervenir constantemente para evitar que las formaciones eludan la normativa. En la práctica, muchas candidaturas femeninas se presentan únicamente para cumplir la cuota, sin financiación adecuada ni cobertura mediática, lo que reduce sus posibilidades de éxito.
Los pasillos del poder atraviesan actualmente una fase de reagrupamiento previo a la campaña electoral. Acaba de concluir la ventana de afiliación partidaria, período de un mes en el que los parlamentarios pueden cambiar de sigla sin perder su mandato. Este movimiento ha favorecido al ultraderechista Partido Liberal (PL), que se ha convertido en la fuerza con mayor número de diputados, ya que varios políticos de derecha han decidido acompañar al hijo de Bolsonaro para aumentar su competitividad. Por su parte, partidos de derecha más moderada han perdido integrantes en favor del PL, mientras que el Partido de los Trabajadores (PT) se ha mantenido estable en cuanto a afiliaciones.
Las encuestas recientes muestran a Flávio Bolsonaro empatando o incluso superando levemente a Lula en algunos indicadores, mientras el gobierno lucha por recuperar popularidad. La campaña electoral comenzará oficialmente en agosto, y el 4 de octubre se realizará la primera vuelta, que definirá los candidatos que pasarán a la segunda ronda.

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