Las guerras de nuestros antepasados: los estrenos

Las guerras de nuestros antepasados: los estrenos

En los años 80 y 90 la competencia entre emisoras de FM por ser las primeras en estrenar discos alcanzó una intensidad que sólo puede compararse con conflictos históricos como la guerra del Peloponeso. La presión por colgarse las escasas medallas de “primer estreno” provocó alianzas, rivalidades y hasta chantajes dentro del mundillo de la radio, afectando tanto a programadores como a artistas y disquerías.

Índice

Las guerras de los estrenos en la radio FM

El escenario de estos enfrentamientos era esencialmente la cadena de programas “Rio 3”, aunque también se vieron involucradas emisoras como Los 40 y otras “cenas” del sector. Al tratarse de un círculo cerrado de profesionales, los choques eran de carácter casi familiar, y a veces se extendían hasta los propios músicos, que eran intimidados para que sus discos fueran presentados en la cadena que les garantizara mayor prestigio.

El debut de un disco, ya fuera nacional o foráneo, no solo reforzaba la reputación del programa, sino que se percibía como un distintivo de relevancia frente a la competencia. Así, la carrera por ser el primero en poner en el aire a grupos como Les Négresses Vertes se convirtió en una verdadera contienda.

Tácticas más habituales

Las guerras de nuestros antepasados: los estrenos
  • Rapidez: el primer presentador que llegaba a la discográfica por la mañana obtenía la ventaja de conseguir la primicia.
  • Ventanas de tiempo: algunos cazadores de estrenos exigían que sus discos se emitieran antes que cualquier otro, aunque el material aún no hubiese sido prensado.
  • Chantajes: se presionó a Carlos Berlanga para que entregara las primeras grabaciones de Dinarama, amenazando con sabotear su posible fichaje en la discográfica.
  • Acceso anticipado: ciertos “listos” crearon cuentas en la sucursal australiana de iTunes para obtener lanzamientos internacionales hasta diez horas antes de que estuvieran disponibles en España.
  • Intercambio de favores: las discográficas pedían a los locutores que, a cambio de la primicia, programaran otro disco de su sello durante varios días.

Los conflictos a menudo escalaban hasta la oficina del director de la emisora. En algunos casos se propusieron soluciones “salomónicas”, como depositar los discos estrenados en un armario común al que cualquier presentador pudiera acceder. Sin embargo, la resistencia a compartir los hallazgos fue la norma.

Puntos Clave
  • Competencia feroz entre emisoras FM en los años 80‑90 para ser las primeras en estrenar discos, comparada con conflictos históricos
  • El programa “Rio 3” fue el principal escenario de estas “guerras de estrenos”, involucrando también a emisoras como Los 40 y creando alianzas y rivalidades entre programadores, artistas y discográficas
  • Se emplearon tácticas como rapidez al acudir a la discográfica, exigencia de ventanas de tiempo, chantajes a músicos y acceso anticipado mediante cuentas en la sucursal australiana de iTunes
  • Los estrenos se convirtieron en símbolos de prestigio y relevancia, influyendo en la reputación de los programas y en la carrera de los grupos, como Les Négresses Vertes, y generando intercambios de favores entre discográficas y locutores.

Los periodistas también se vieron envueltos en la dinámica. Aquellos que trabajaban en la prensa podían recibir copias de futuros discos para preparar entrevistas, mientras que músicos como Manu Chao enviaban cintas con pausas de varios segundos para evitar que fueran reproducidas inadvertidamente.

Con la llegada de Internet, las reglas del juego cambiaron. Artistas y discográficas ahora utilizan redes sociales para lanzar primicias, crear expectación y fomentar la interacción del público. Aun así, persisten “francotiradores” anónimos que siguen filtrando estrenos antes de tiempo, recordando la época de los discos piratas y manteniendo viva la idea de que son los fans quienes marcan los ritmos.

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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