Hernando Chindoy, líder indígena y defensor de derechos humanos: Lo que trazó mi camino fue la violencia que sufrimos como pueblo

Hernando Chindoy, líder del pueblo indígena Inga de Colombia, se ha consolidado como una de las voces más emblemáticas en la defensa de los derechos humanos y la preservación del medio ambiente. Su trayectoria combina la experiencia de dirigente local, la militancia en organizaciones nacionales y el reconocimiento internacional por su labor.

Entre 2018 y 2023 fue Gobernador de Aponte, municipio del departamento de Nariño, y simultáneamente presidente de la organización nacional Awai, que aglutina a los Inga. En 2025 recibió la Iniciativa Marianne para Defensores de los Derechos Humanos en París, Francia, galardón que le fue conferido por su incansable defensa de la justicia social, la igualdad y la protección ambiental.
Reconocimientos académicos y proyectos actuales
En 2023 la Universidad de las Artes de Londres le otorgó el Doctorado Honoris Causa en Estudios Climáticos y Conocimiento Tradicional de los Pueblos Indígenas, reconociendo su aporte al diálogo entre saberes científicos y tradicionales. Actualmente encabeza las iniciativas “Wuasikamas” y “Ëconeêrã”, que buscan promover sistemas de conocimiento y medicina tradicional, así como la salvaguarda de la biodiversidad bajo una visión planetaria.
Chindoy relata que su impulso para convertirse en defensor de derechos humanos nace de la violencia estructural que él y su comunidad han sufrido. “En la escuela, el aprendizaje del castellano era impuesto; la falta de dominio del idioma español conllevaba sanciones y una intolerancia que buscaba borrar nuestra lengua y cultura”, afirma. Este proceso de castellanización generó en muchos jóvenes indígenas una negación de sus raíces, favoreciendo la asimilación y el abandono de sus tradiciones.
Además de la discriminación educativa, Chindoy señala que el extractivismo y la imposición de modelos económicos ajenos a la forma de vida indígena han agravado la vulnerabilidad de sus comunidades. La tala indiscriminada de bosques, contraria a la cosmovisión que considera a los árboles como miembros de la familia, y el conflicto armado que ha involucrado a grupos armados sin respetar los derechos humanos, son factores que han reforzado su compromiso activista.
Para el líder Inga, la clave para mejorar la relación entre la humanidad y la naturaleza radica en una educación integral que combine el conocimiento científico occidental con los saberes tradicionales indígenas. “Debemos trascender fronteras y nacionalismos, reconocer la tierra como un bien común y elevar los conocimientos ancestrales a la misma dignidad que la ciencia moderna”, sostiene.
En cuanto a los desafíos globales de los derechos humanos, Chindoy identifica la resistencia interna al otro como el principal obstáculo. “El prejuicio y la falta de disposición para aceptar la diversidad son barreras que debemos superar mediante un cambio de mentalidad, fomentando la colectividad, la espiritualidad y la armonía con la naturaleza”, concluye.

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